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Imagina tener una amiga invisible, una compañera de inquietudes que te marca hasta el punto de querer retomar el contacto con ella una vez llegado a la edad adulta. Eso es, básicamente, Carlota. El espejismo de la amiga perfecta, un lugar nada común al que regresar cuando parece que el mundo ya no escucha. Dicho de otra manera, Carlota es el original proyecto personal de César Rodríguez Alcaraz (Damon Robinson, Qüasar, proyecto de Jesús Arias y Ángel Doblas -TNT, Royal Mail, actualmente RYM, con los que sigue colaborando y Funkdacion, entre otras).

No es este un proyecto que limite su alcance a la música, sino que, para tomar forma, ha utilizado recursos de diversas artes plásticas y está funcionando como un catálogo de posibilidades artísticas en la que la música es, sobre todo, su banda sonora. Enmarcado en un pop-rock alternativo la destreza de César ha hecho que cada área en la que se ha metido de lleno para experimentar y crear el ‘imaginario Carlota’ haya sido el sustrato perfecto para un discurso coherente.

El último de los formatos ha sido precisamente una cinematográfica presentación de “202”, nombre del trabajo con que César Rodríguez se ha lanzado en solitario a un panorama musical donde siempre vienen bien propuestas que aporten cierta diversidad y supongan una innovación sobre lo que funciona actualmente.

En solitario, aunque muy bien acompañado de músicos de la talla de Antonio Molina Moya (guitarra, coros), Daniel Levy (bajo), Carlos Sánchez de Medina (teclados, percusiones) y Antonio Cervera (batería), todos ellos con amplias y productivas carreras musicales, a pesar de la juventud de alguno de ellos.

Una presentación donde la presencia de proyecciones y la actuación de una enmascarada Inma Cantón fueron ingredientes dedicados a subrayar y enfatizar la carga emotiva de algunos temas mientras en otros, la propia intensidad musical, las subidas y bajadas que actuaban como inflexiones y puntos de anclaje musical.

Junto a esto, unas luces que iban jugando con las canciones llevándonos desde el colorido de la portada del vinilo, hasta el cegador impacto de las luces frontales que te sacaban de la zona de confort, para obligarte a mirar hacia diversos puntos de interés, todo ellos como parte de ese todo que fue la artística presentación de “202”.

Antes de esto, un recibimiento en acústico en el hall el teatro ya nos había preparado para una presentación fuera de lo común y es que en eso, el imaginario de César Rodríguez demuestra su creatividad y su necesidad de innovar en todos los sentidos. Permanezcan atentos al discurrir de esta banda, seguro que seguirán inventando cosas y preparando sorpresas para que no dejemos de hablar en todo el año de Carlota.

Crónica y fotos: María Villa

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Los viernes noche en Granada se han convertido en el día de conciertos más fuerte, por encima de unos sábados, también concierteros, reuniendo, uno tras otro, la mayor afluencia de público a las salas de conciertos. Si a esta situación que venimos observando hace tiempo, le unimos que Nudozurdo llegaban a Planta Baja presentando “Voyeur amateur”(2017) el lleno de Planta estaba más que justificado. Si tenemos en cuenta que además esta banda ni se prodiga demasiado ni es la típica banda que encontramos en todos los festivales patrios, ir a su concierto era prácticamente obligatorio para sus muchos seguidores.

La apertura, a cargo de Verona, la banda granadina que ha producido nada menos que Paco Neuman y que comparte con él ese gusto por las distorsiones y arreglos barrocos que se aprecian especialmente al escuchar el ep “Dinámica”, un trabajo en el que se dejan ver claramente las influencias de la fuerte personalidad musical de un productor que sin dudas tiene “marca de la casa”, especialmente en lo que a guitarras se refiere.

Con las tablas acumuladas en la gira presentación en la que están compartiendo cartel con Neuman en algunas ocasiones, la formación, que ha sufrido varios cambios desde que comenzara con este nuevo proyecto, se ve cada vez más compactada e influenciada por la personalidad de las dos últimas incorporaciones al grupo (David Fraile – Éter, Agáchate maldito y Pablo Prieto – Checopolaco) que han demostrado tener mucho que decir dentro de este grupo. Tanto como los dos miembros que se mantienen desde el comienzo, Antonio Moles (Ginah Brand grupo con el que publicó dos álbumes “Ocho minutos no bastan” (2014) y “Polivertice” -Astro Música 2016) y Víctor Sánchez (batería también de Ginah Brand). Un sonido impecable ayudó mucho a disfrutar de este proyecto en el que tanta energía están poniendo estos granadinos.

Sin mucha parafernalia, intros ni otros artificios escénicos, tras los granadinos, salían al escenario los madrileños Nudozurdo con un sonido que necesitó de varios temas para estar fino, con un bajo que se sobreponía a guitarra, voz e incluso batería en algunos momentos. Si a eso le añadimos que de tercera fila hacia atrás la gente suele ir a los conciertos a hablar de sus cosas, las dificultades para disfrutar el sonido hicieron que más de uno protestara e intentara buscar un sitio donde escuchar por encima de las voces de ese sector de público. Una vez ajustado todo empezó el momento deleite con las melodías de la voz, a veces susurrante de “Leo” (Leopoldo Mateos) único miembro original de una banda que también ha tenido sus vicisitudes en lo que a formación se refiere.

Alternando cortes de su nuevo disco con temas anteriores de su álbum “Tara motor hembra” (2011), el post-rock que sirve de base a los temas de la banda determina esa rabia sonora de la que participa activamente el sonido de la batería en cada uno de los temas. Si a ello añadimos el desgarro en la guitarra de Leopoldo Mateos, que alterna arranques casi agresivos con bajadas y subidas de intensidad, y ese bajo contundente que desde el inicio se hizo protagonista de la noche, el resultado es tan profundo y oscuro como los temas que escuchamos en su “Voyeur amateur” (2017) disco del que sobresalió especialmente “Bondage Belcanto”, tema que abre el disco maravillosos y que está cargado de maravillosos riffs de guitarra y juegos vocales que te llevan a lo más oscuro de su sonido.

 

Tampoco faltaron temas de “Sintética” (2008) muy bien recibidos por sus fans, que obviamente esperaban escucharlos y los corearon junto a la banda. Parco en palabras y generoso en trabajadas sonoridades el final de la noche estuvo marcado por temas más intimistas y, cuando parecía, por la hora (pasaban ya las doce) que no iban a hacer bises, la banda volvió al escenario y soltó aún dos temas más para rematar un cierre apoteósico, acorde al resto del concierto.

Crónica: María Villa

Fotos: Persefone

Son unas “Bestias del sur salvaje”, como el título de su último disco. Unos lobos insaciables que llegan desde tierras gaditanas con un punk-hard-blues más fácil de etiquetar como “hacen lo que les da la gana”. Animales escénicos, El lobo en tu puerta llegaron el viernes a BoogaClub con un discazo que presentar y esa actitud de pasotismo vital que propicia una puesta en escena completamente imprevisible en la que cualquier cosa puede ocurrir sobre/bajo el escenario.

Power trío gamberro, ya nos sorprendieron en su anterior visita a Granada con un concierto en el que nos convencieron de que no podíamos perderlos de vista. Y eso hicimos, repetir experiencia aún sabiendo que cada uno de sus conciertos es único e irrepetible. Los gaditanos son un grupo de los que sale a escena y comienzan a provocar reacciones en un público que se mete de lleno en un espectáculo compartido en el que incluso los espontáneos son bienvenidos al escenario,  sin guión ni preparación, pura adrenalina como detonante del convulso baile frenético en el que el público se deja llevar por el pulso del concierto.

Un pulso inestable, cargado de vaivenes, parones en seco y remontadas vertiginosas, como de montaña rusa o carretera de montaña. Así es ese “Bestias del sur salvaje” del que empezaron con su “Gospel” (que de góspel, al uso, tiene más bien poco), para seguir con “No quiero verte” (tema que abre el disco) y “Baby” antes de meterse de lleno en la versión más gamberra y ‘destroyer’ del “God’s Gonna Cut You Down”.

Difícil definir también quién es el guitarra o el batería del grupo (papeles que se intercambian entre Tanín y Francisco J. Sánchez (conocido como Búho) así que sólo podemos seguir la pista de Julio (voz, efectos, theremín, paranoias varias), si es que se puede seguir la pista a alguien que repta, salta, se mezcla con el público, provoca y planta cara a los asistentes. Siempre desde en pos del espectáculo y la provocación general que, de eso, saben un rato estos lobos.

Desde ahí, vuelta a sus bestias y repaso general de sus anteriores trabajos, en un set de temas (entre los que no faltaron “No quiero verte”, “Sin luz”, “Baby”, “17”,  “VHS”o su peculiar “Bachata”,que en directo se hacen cortos y funcionan como metralla disparada al aire en una sucesión de momentos cargados de intensidad rítmica y mucho espectáculo. Así son los lobos en Cádiz.

Pero si el espectáculo comenzó ya desde arriba, parte de culpa la tuvieron los Tss-Tss, encargados de abrir la noche, despertar al personal y sacarnos de la pereza de las noches invernales. Tss-Tss son Paco (guitarra, voces) y Macarena (batería, voces), un dúo que se basta y se sobra para poner boca abajo una sala a base de trallazos musicales de menos de dos minutos sin pausas ni concesiones entre temas. Una carga que te mete en el fragor de una batalla.

Batalla, o guerra,  en la que sus “Pompas fúnebres” son el continente de un contenido entre lo necrófilo y lo nuclear. Pura “dinamita pa los pollos” parafraseando el nombre de aquel grupo, también gamberro y desenfadado que llenó de rockabilly los escenarios ochenteros aunque, en el caso de Tss-Tss con el componente macarra de su punk descarado, ingredientes necesarios para hacer saltar al público desde el primer tema.

Un gran concierto, con discreta pero selecta asistencia, de los que si te has perdido seguramente, en este momento, estés pensando que por qué no estuviste tú también en Boogaclub en sábado por la noche.

Crónica: María Villa
Fotos: J.M. Grimaldi

Más fotos en:

EL LOBO EN TUPUERTA BOOGACLUB 

TSS-TSS BOOGACLUB

Dos noches seguidas con sold out. Lo que se llama petar Granada todo un fin de semana. Eso es lo que han hecho Eskorzo en Sala Tren dos noches consecutivas. Una fiesta caníbal que se ha convertido en el primer gran evento del año atendiendo al número de público asistente. Gente dispuesta a ser devorada entre un público ávido de cumbia y ritmos latinos que han pasado por el tamiz de la mescolanza salvaje de este grupo granadino.

Presentan su último trabajo “Alerta caníbal”, un disco donde el afrobeat con el que coquetearon recientemente sigue dejando remanentes y en el que los ritmos más bailables se han asentado en unos temas que no permiten al personal permanecer impasibles cuando comienzan a sonar, salvajes y festivos, todos los temas que componen un arsenal ya bien amplio y con muchos temas imprescindibles.

Con un escenario selvático en el que las luces y la estética se complementaron magníficamente para crear un ambiente propicio a disfrutar del concierto, cuidando los detalles de la puesta en escena, una salida apoteósica con “Zona caliente” ya lo dejaba claro “Le guste o no a la gente aquí venimos a sudar/y si no vienes caliente te vamos a calentar…” y, eso es precisamente lo que hicieron Eskorzo, calentar al personal para que no dejase de bailar en toda la noche.

Alternando temas del último disco con los que todo el mundo estaba esperando, la mirada hacia el “Camino de fuego” no se hizo esperar y ya, en el tercer tema “Amenaza fantasma” levantó más si cabe al personal que ya, desde ese momento, tuvo claro que disfrutaría de un concierto único, como así lo fueron las más de dos horas de show con las que el grupo repasó su carrera previa, disco a disco.

Pero está claro que Eskorzo no es sólo música, es el espectáculo, el directo y las muchas tablas que demuestra Tony Moreno y el resto de músicos, que van colaborando con él en el papel de frontman cuando el show lo requiere. Momentos como los solos de percusión entre Jose Uribe y Zeque Olmo que se quedaron literalmente solos en el escenario en un intenso momento donde congas, percusiones varias y batería se disputaban el momento de atención del público.

Momentazo también, el de Tony, Jimi y Pruden a pie de pista liándola tremenda al hacer girar a un público al que había que animar poco para que se metieran de lleno en el festín caníbal y se comieran la pista en unos pogos que comenzaron casi en los primeros temas y se convirtieron en una marea humana donde el estatismo era imposible y dejarse llevar, la única opción.

No faltaron, por supuesto, algunos de los temas más bailables y cañeros, como “Mambo zombi”, “La pena”, “La tumba”, “Cumbia caníbal”, “Los besos”, “Suave” o “Armas de barrio” (estos dos últimos ya en los bises) aunque no hubiera estado mal escuchar aquel “Llévatelo” de su experiencia afrobeat, que esta vez no formaba parte del extenso setlist con el que Eskorzoentretuvieron al personal en uno de esos conciertos que, de haberles dejado, hubiese podido durar tres días y, al tercero, dejarnos resucitar, con los cuerpos cansados, pero intactas las ganas de fiesta.

Crónica y fotos: María Villa

Ni el frío, ni la amenaza de nieve, ni las muchas coincidencias con otros conciertos ayer en Granada fueron motivos para disuadir al numeroso público, que llenó anoche Industrial Copera, de no acercarse hasta la Zubia para ver a Sidecars. Y es que, como bien decía anoche Juancho, casi terminado el concierto, Granada no ha sido siempre una plaza segura pero, desde que consiguieron conquistarla, los éxitos se suceden y los llenos arropan a los madrileños a su paso por Granada.

Esta vez, lo que les traía por aquí era una “Cuestión de gravedad”, último trabajo de una banda que en sus inicios no lo tuvo fácil y empieza a saborear ahora las mieles del éxito. A esta cuestión, hacía referencia el propio grupo en algunos comentarios entre temas, síntoma de que lo que hay desde ayer hacia atrás no ha sido precisamente un camino de rosas. Cambios en la banda, búsqueda de la identidad del grupo y mucho tesón es lo que finalmente ha determinado que ahora estén viviendo este dulce momento.

Ahora, doce años de historia de Sidecars avalan la buena acogida que está teniendo este último trabajo y son argumentos irrebatibles a la hora de conectar con un público ávido de rock en Industrial Copera. Una enérgica entrada, con los primeros acordes de “Because”, de The Beatles que se mezcló con las guitarras de “Locos de atar”, tema que también abre el disco que venían presentando y que ya muestra una de las características del mismo, su mirada hacia tierras gallegas, que se materializa por completo en “Costa da morte”, tema que se hizo esperar casi hasta el final de los veinte temas que compusieron un setlist de casi dos horas.

Entre medias “De película”, “Chavales de instituto”, “Fuego cruzado”, “Todos mis males”, “Fan de ti”, “Contra las cuerdas” y otros temas que iban haciendo un repaso por los anteriores trabajos de la banda de Alameda de Osuna (cantera de rock madrileña desde finales de los noventa donde las haya). De estos trabajos, los más exitosos “Contra las cuerdas” y “Fuego cruzado” contenían los temas que el público coreó junto a la banda con más ganas.

Terminaban la noche  con “Tu mejor pesadilla” tras un concierto impecable en el que el feeling con los fans se notaba en cada tema y la respuesta general, de entrega bajo el escenario, animaba a Juancho a hablar sobre los componentes del grupo, a quienes presentó dedicándoles frases de cariño.

Cariño con el que también Juancho agradeció a los presentes haber elegido ese concierto, conscientes como eran que La M.O.D.A., Eskorzo y un homenaje a Tom Petty simultáneamente eran duros competidores y, sin embargo, allí estaba su público.

No se hicieron esperar mucho los tres temas de los bises “Amasijo de huesos”, “Los amantes” y “La tormenta”, tema con el que ya sí, la banda se despedía entre palabras de agradecimiento a una ciudad que les recibe con ganas y alegría, que bailaron y cantaron los temas antiguos y los más nuevos. Las mismas ganas con las que ellos aseguraban que ayer cambiarían Madrid por Granada. ¿Qué tendrá Granada?

Crónica y fotos: María Villa

Jairo Zavala es un “Pasajero” que ha visto mucho mundo. De ahí, de ese recorrido vital que le ha llevado a contagiarse con la alegría y los sonidos de otras partes del mundo, viene esa mescolanza sonora con la que ha ido sazonando los temas de los cuatro discos que conforman esa biografía musical (“Depedro” “Nubes de Papel” “La Increíble Historia de un Hombre Bueno” y “El Pasajero”) y los ep’s publicados,  tan intensa como es la de Depedro. Su cariño a México, demostrado en su forma de interpretar los sonidos veracruzanos, las versiones en las que pone el toque nostálgico, como “Llorona” o los temas que ha dedicado a diversas ciudades de este país que siempre deja huella en el alma, como “DF”.

No acaba ahí su viaje transfronterizo, un recorrido por la “Panamericana” y sus propias vivencias al viajar por todo el mundo, especialmente su paso por Senegal, han dejado trazos y huellas indelebles en letras y música de este músico tan internacional  y con tanta personalidad.

Anoche, con un lleno considerable en Escenario Aliatar, Depedro volvió a demostrar por qué es uno de los músicos españoles más reputados. Con energías renovadas para volver a Granada con ese “Pasajero” que anoche interpretó mejor que nunca, Jairo salió al escenario bien arropado por la magnífica banda que le acompaña (le favorece especialmente la incorporación del nuevo guitarra, virtuoso que supo sacar todo el jugo a cada tema), base fundamental en la que apoya un espectáculo en el que no falta ni la participación de su road manager al violín.

Jairo Zavala es también un “Pasajero” con muchas tablas y muchas historias a cuestas, un artista con capacidad para conquistar al público desde el primer tema, hacerlo participar, bajarse a tocar entre los asistentes y contagiar de la alegría que exhibía ayer en su actuación a todo el que se acercó a cantar a voz en grito junto a la banda. Ahí se vio, cómo la gente, cuando conecta con un grupo lo da todo desde abajo, saltando y coreando (aunque no llevasen muy bien aprendidas las letras) e integrándose en el espectáculo que Jairo quiso hacer un poco de todos instando al público a participar del show en diversos momentos.

No faltaron, por supuesto, las canciones que todo el mundo esperaba escuchar. En eso, los grandes artistas saben siempre regalar el oído a sus fans y saben que no pueden dejar fuera de su repertorio determinadas canciones. En el caso de Depedro, era incuestionable que debían sonar “Como el viento”, “Déjalo ir”, “Diciembre”, “Ser valiente”, “Te sigo soñando”, “Nubes de papel”, las mencionadas “DF” y “Panamericana” o, por supuesto, su “Llorona” a la que puso un especial sentimiento al cantarla.

Aunque claro, a estas alturas ¿alguna canción de Depedro no es imprescindible ya? Por desgracia, la hora y veinte que duró el concierto no daba para cantarlas todas y alguna se nos quedó en el pensamiento, razón suficiente para volver a acompañarle si vuelve pronto por Granada. No estaría de más que en alguno de los muchos festivales que tienen lugar en esta ciudad, así, también, podrían verle los menores que, a estas alturas, siguen sin poder entrar en las salas andaluzas.

Crónica y fotos: María Villa

En un ambiente distendido, propio de la presentación de una actividad en la que está implicada gente muy joven, se ha dado a conocer esta mañana en BoogaClub el cartel íntegro que compondrá el 2º Ciclo Granada Calling, organizado entre el Ayuntamiento de Granada y la plataforma Granada Ciudad del Rock. Dieciocho bandas han sido las seleccionadas, entre un total de ochenta y cuatro maquetas recibidas para servir en el ciclo 2017/18 de escaparate sobre la música emergente de nuestra ciudad.

Estos grupos, de diversos estilos entre los que este año además se ha contado con grupos de Rap,Hip-Hop o Tecno, que no estuvieron representados en el primer ciclo, representan las nuevas tendencias y “el camino que está tomando la música granadina” según palabras de Francisco Cuenca, alcalde de Granada, que ha sido el encargado de presentar el cartel junto a Nani Castañeda,  coordinador de dicha plataforma y Raquel Ruz, Concejala de Turismo del Ayuntamiento de Granada.

Un proyecto que, si bien no es el mismo que se presentó hace unos cuatro años, en esa misma sala, cuando el Sr. Cuenca aún estaba en la oposición, pretendía recoger la preocupación por valorizar y promover la música en directo en nuestra ciudad, sí ha sabido recoger parte del ideario que se presentó en aquel momento materializándose en un trabajo conjunto con Granada Ciudad del Rock para hacer realidad una serie de requerimientos de la propia ciudadanía en cuanto a música y cultura.

En esta edición, la más joven por edad de los componentes de la mayoría de los grupos seleccionados, supone además una apuesta por los “jóvenes valores”, que son los que más ayuda necesitan para visibilizar su trabajo y los que cuentan con menos recursos. Se da la situación de que, entre los miembros de estos grupos hay componentes menores de edad que, no por serlo, han dejado de hacer de su trabajo algo serio y como tal quieren reivindicarlo en frente al público.

La realidad de esta ciudad, como cantera y lugar donde se forjan algunas de las bandas que posteriormente alcanzan proyección nacional e incluso internacional, es el caldo de cultivo para que de un trabajo conjunto entre poderes públicos y ciudadanía se sienten las bases para extender esta cultura musical y a la vez ser receptores de un turismo que ya no viaja sólo para visitar monumentos sino que eligen un destino u otro en función de la oferta cultural de la ciudad en sí misma.

En eso, Granada, pionera de tantos movimientos artísticos y culturales lo es ahora también en la creación de un escaparate musical donde proyectar, año tras año, lo que se está viviendo en el corazón de la propia ciudad, en sus salas y locales. Una apuesta por el rock que, a pesar del escepticismo inicial de algunos sectores, está demostrando que este es un binomio que puede funcionar y de hecho, funciona.

Los grupos participantes se repartirán entre BoogaClub, La Sala, Planta Baja y La Expositiva, con carteles de tres bandas agrupadas por estilos y el precio, simbólico que sirve sobre todo para dar un valor a lo que se va a disfrutar, es de tan sólo 4 euros, accesible a cualquiera que desee disfrutar de un buen concierto en Granada.

Programación ciclo de Conciertos Granada Calling 2018

26 de enero 2018. BoogaClub – RAP & HIP-HOP.

Trento, Renko Y Muro (B y Api Human)

24 de febrero 2018. Planta Baja – Stoner y Metal.

Primate Stone, Heleven, Fajaluzza

17 de marzo 2018. La Expositiva – Pop-Rock.

Moré , Vita Insomne Y Madame Popova

14 de abril. La Sala – Ryhtm & Blues y R’N’R.

Papaya Club, The Fixed, La Vaca Sagrada

25 de mayo. BoogaClub – Noise & Rock alternativo.

Prado Negro, Anaperra, Da Silva Collective

Fotos: Javier Martín