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Compartía días atrás en las redes sociales un artículo que, bajo el título de “Granada para melómanos” enumeraba unos cuantos locales de moda donde música y músicos se dan la mano para hacer las noches granadinas culturalmente más melódicas a pesar de que, en esta ciudad, no es tan fácil como pudiera parecer a la vista de la cantidad de eventos que se alternan.

Me sorprendía el citado artículo con la inclusión de sitios que, por desgracia, no tienen la repercusión que merecen a pesar de llevar años luchando por aportar no un grano, sino una montaña de arena al panorama musical local, como es el “Tornado”. Un histórico para los más rock’n’rolleros.

Junto a éste, merecidamente, otros sitios que llenan de música la noche granadina pero, cual no fue mi sorpresa a ver que entre estos no se encontraban otros tan históricos o más y que el artículo se quedaba en la superficie, en lo obvio y visible, sin pararse a rascar un poco, a mirar la agenda de la ciudad ni a descubrir otras posibilidades y propuestas que están ahí, en esa Granada para melómanos de la que todos formamos parte.

Enfocaba así el fin de semana con un objetivo que esta vez quería ir más allá de la reseña de tal o cual concierto. Lo que realmente quería saber es qué y cuanto nos ofrece Granada en este sentido y no tenía que trasnochar mucho para empezar, en plena tarde del viernes, en uno de los locales que, si bien no lleva mucho tiempo en Granada, se ha hecho un hueco tamaño camión de bomberos entre nosotros. Se trata de Discos Bora Bora, un local “de los que ya no quedan ni en Madrid”, como decían Sidecar antes de empezar uno de esos intimistas (aunque a veces llenos a rebosar, hasta el punto de que alguna gente se queda en la calle) showcase que nos ofrecen Don Gonzalo y Mariajo y donde puedo presumir de haber escuchado tocar a Neuman en un concierto donde estábamos cinco personas (tres de las cuales éramos mi hija, yo y una amiga de ésta).

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Desde ahí, una cervecita para ir entonando la noche en cualquiera de los muchos bares donde la buena música acompaña a la tapa y el ambiente musical se intuye o donde, realmente, te “codeas” (por aquello de apoyarse ambos en la barra) con los mejores artistas locales. De estos son tantos que si nombrase algunos me dejaría muchos más en el tintero y, a estas alturas, cada uno tiene su “ruta de la música-tapa” favorita para las noches de concierto. Por mencionar sólo uno de ellos lo haré con uno que también acoge acústicos ocasionalmente, El Bar de Eric.

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Desde ahí, a un local que empezaba, este mismo viernes a ofrecer música en directo. Acústicos para amenizar tapas tan poco comunes como el sushi, menos “visto” en cuanto a gastronomía local donde, la estrella de la noche, suele ser el bocata de carne en salsa o la hamburguesa. Se trata de Palinka18, un local situado en Martínez de la Rosa, donde pudimos presenciar la actuación de César Camacho junto a Pepe Olmedo en un acústico lleno de sentimiento, de temas donde la voz de César resuena y ocupa todo el espacio que ya de por sí se quedó escaso con la presencia de gente que iba a escucharles.

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Sin mucha diferencia horaria nos dirigimos desde ahí a otro local que también está apostando por los directos en formato acústico. El Sidecar, un local pequeño que cede una de sus esquinas a los intérpretes y que el viernes nos ofrecía a Charly Gang en la presentación de nuevos temas en solitario, sin banda, con el desgarro de su voz y su guitarra. Entramos ya en la franja horaria donde la cerveza se acompaña de pipas y uno se encuentra en la disquisición de acompañar a Charly con un bourbon o seguir con la cerveza.

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Terminado este concierto uno puede pensar que la noche ya ha dado suficiente de sí, o irse a Planta Baja a seguir escuchando música pero si lo tuyo es el directo como filosofía de música, aún se puede coger el coche y desplazarse apenas 10 km. (Madrid centro tiene más recorrido) y llegar hasta Santa Fe para incorporarse, apenas empezado el concierto, a otro histórico de la ciudad, el Alexis Viernes, que cada fin de semana desde hace muchos años ya, ameniza tu copa con buena música de todos los estilos.

Como evento especial también podemos mencionar que esa misma noche, en el teatro de CajaGranada un concierto benéfico a cargo de The Blues Riders. Y mencionar también, cómo no, que hasta el mes de abril la Casa de la Cultura de Mochachil se incorpora a esta ruta tan melómana con una serie de conciertos que van a acercar el rock a todos los públicos y que empezaba el pasado viernes con Arizona Baby.

Comenzamos el sábado “rebuscando” otros lugares menos mencionados en las distintas revistas, guías y listados varios y nos encontramos con que en la misma noche hay música en directo en otro local de reciente incorporación situado a las afueras de Granada y con una apuesta que va más hacia los grupos de versiones para ofrecer una noche “bailable” a un público menos joven pero con las mismas ganas de pasarlo bien. Se trata de La Catedral, en la carretera Maracena-Albolote donde actuaban Trío de Tres en la noche del sábado.

Encontramos también una atractiva programación con la presencia de Guerrero & Cinzano + Paco Chica en otro sitio que últimamente sorprende con directos como poco variados, se trata de Shade Café & Copas, entre Cullar Vega y  Churriana de la Vega aunque, realmente, no es fácil encontrar el sitio (la primera vez que fui estuve perdida más de media hora) pero para eso está google maps y no está de más mirar la ubicación antes de desplazarse hasta el sitio.

También esa misma noche, para los que son más de tocar que de escuchar, en El Balcón del Realejo nos esperaba una jam sesión donde uno podía acercarse a descubrir cosas nuevas o a mostrar el más reciente trabajo de quienes encuentran en estas jam la oportunidad perfecta para ir echando los dientes en la música.

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Y si alguien piensa que el domingo es para descansar y sestear en el sofá se equivoca, a los granadinos aún nos quedan fuerzas para pasar la tarde (más noche que tarde, para desgracia de quienes trabajamos/estudiamos al día siguiente) y pasarnos por El Trastero Rock Bar a otra de esas jam (Imprudentes por más señas) donde puedo decir que he tenido la suerte de escuchar artistas de una gran talla y disfrutar de propuestas diversas e incluso aportar algún granito de arena.

Pero claro, publicando esto lo único que hago es agrandar el “error” cometido por la omisión del artículo que motiva mi reflexión porque, al fin y al cabo, yo soy la primera que se está dejando otros muchos lugares de esta “Granada para melómanos” en el tintero. Sé que me dejo, por ejemplo, el ciclo Carbónico14, que nos ofrecía este verano una serie de conciertos en el Corral del Carbón y me dejo todas esas actuaciones en la calle, con o sin motivos, para celebrar actos diversos o como parte de algún evento concreto pero eso, y algunos de los mencionados, quedan fuera de la consideración “bares”. Ahora tampoco están todos los que son, pero al menos estoy segura de que son todos los que están.

Momentos

Publicado: abril 23, 2010 en LICENCIA DE AUTOR

La primera vez que le vi, no puedo decir que me atrajese a primera vista. Lo cierto es que me costó dirigirme a él con otra mirada más propensa a comprenderlo. Tuvo su gran momento cuando, en la sala de espera de un hospital, me di cuenta de que estaba a mi lado. Su compañía me hizo pasar las horas con mejor ánimo. Allí fue donde empecé a cogerle cariño. Después, me acompañó en mis siguientes viajes. Mirase a donde mirase, estaba a mi lado. Tenía tanto que decirme que las noches de insomnio se hacían cortas. Compartimos los malos momentos haciéndolos más llevaderos. También los buenos haciéndolos más intensos. A cada instante, si volvía mi mirada, sabía dónde encontrarle. Ocupó el hueco de mi almohada como si ese hubiera sido su sitio natural desde el principio. También compartimos mesa en los mejores restaurantes donde las copas de vino se iban quedando vacías. Me hacía reír con tantas ganas que pensé que aquellos instantes eran lo más parecido a la felicidad y espacié esos momentos para que aquello que estaba viviendo durase lo más posible. Otras veces me hacía pensar, reflexionar, cuestionarme la vida. Y ahí, también necesitaba que esos días fuesen eternos. Formó parte, sin ser consciente, de algunos de los mejores momentos de mi vida. Cuando me despedí de él, lo hice con lágrimas en los ojos y un hueco enorme en el pecho. Aún recuerdo cada una de sus frases, de los momentos compartidos. Mi vida, tras él, nunca volvería a ser los mismo. La última vez que le vi pensé que de alguna forma él estaba sintiendo lo mismo, aunque también sabía que eso no era posible. Jamás pensé que pudiera ser tan triste devolver un libro a la biblioteca.
FELIZ DÍA DEL LIBRO A TODOS/AS

Para conmemorar el Día de la Mujer, la asociación BENCILEMA me ha invitado a una lectura de poemas durante un acto en el que se han dado a conocer nuevos proyectos y han circulados ideas para hacer más activas a las mujeres de nuestro municipio. Para ellas y por éste día que para cada una de nosotras tiene un significado, hice este poema que les he leído hoy y que os dejo por aquí precisamente por eso, porque somos “Mujeres“.


Mujeres

Como piedras, mujeres.
como flores, mujeres.
como árboles con frutos,
también mujeres.

Como madres, mujeres
como hijas, mujeres
como diosas fuertes
de una civilización perdida,
mujeres.

Como hierba verde,
como canela en rama,
como pan casero,
como huerto labrado
en mitad de la vega,
mujeres.

Como fresa y alba,
como estrella y ámbar,
como brumas frescas,
como olas eternas,
como arena o fieltro,
de seda o cuero,
mujeres.

Mujeres, siempre mujeres
versos por hacer,
piel por recorrer,
alma por grabar,
pechos ardientes
amamantando niños,
olor a vida,
siempre, mujeres.

(Inédito)

Remover la tierra

Publicado: diciembre 27, 2009 en LICENCIA DE AUTOR

Removiendo la tierra
sólo han conseguido
dejarme sin un lugar
donde llevar a mis hijos
a contarles, año tras año,
dónde lleva la intolerancia
de los hombres.

A veces,
es mejor no remover
la mierda.

Licencia de autor: Escribir

Publicado: noviembre 10, 2009 en LICENCIA DE AUTOR

Escribir,

despejar la última incognita
de todo lo que soy,

de lo que pienso.
Palabras a un presentimiento.
Soplarle al viento.

(Inédito)

Sentir

Publicado: octubre 17, 2009 en LICENCIA DE AUTOR

Sentir…
desnudar la piel
y vaciar el tiempo.
La arena se pegará en la piel de nuevo.

Licencia de autor: Maletas

Publicado: agosto 25, 2009 en LICENCIA DE AUTOR

Al comprar los pasajes

me dijeron que el peso máximo

permitido en mi maleta

eran veintiun kilos.

Mis hijos iban en el asiento de al lado,

mis libros pesan mucho más de eso,

los discos tampoco podían viajar conmigo,

mis recuerdos sumaban veintiun gramos

y las ilusiones no las pesaban en la puerta de embarque.

No tengo nada material (ni inmaterial)

que me importe demasiado

así que decidí cruzar medio mundo

con el pasaporte en el bolsillo trasero

mis hijos cogidos de la mano

y un montón de cosas en la cabeza.

Pero sin maletas.

(Inédito)

Hoy hace un año.
Un año
y aún guardo las fotos de los Pirineos,
de las flores, los castillos, las iglesias y el Camino.
Las fotos de todos tus caminos,
de tus montañas, de tus recuerdos.

Y aún guardo los correos,
los buenos deseos, las ilusiones,
y todavía,
tengo que mirar de vez en cuando
las noticias de hace un año
porque aún, no me lo creo.
Sit tibi terra levis” Fernándo,
hace un año, tu alma se quedó congelada
en el instante anterior a que tu cuerpo
abandonase esta tierra.

Y aún, no me lo creo.
No me lo creo. Y sin embargo,
sé que es cierto. Sé, que no compartiremos
contigo,
las alegrías pendientes.
Sé que no te contaremos nuestros proyectos,
y sin embargo, sé que los sabes.
Tú siempre lo sabías todo
y a mí se me quedaron mil preguntas
sin hacerte.

Sit tibi terra levis“.
No entiendo,
que hoy, un año después, en mi memoria,
aún camines entre la niebla
mientras nosotros, tus compañeros,
echamos la vista atrás y recordamos
que te marchaste
desde el Collado
sin despedirte,

hoy, hace un año.

(A la memoria de F. Cárcamo, fallecido el 30-7-2008 en Collado de Chía en un accidente en la montaña)

Había pirámides y el sol
entraba por un dintel
para enseñar a los hombres
quién era de origen divino
y sin embargo
los propios hombres
sin intervención de los dioses
tenían poder para borrarle
con el simple hecho
rápido y certero
de borrar su nombre
labrado en piedra.

Como tachar una pintada,

como barrer las últimas pelusas,
como romper una hoja,
como borrar un poema,
como arrojar al mar
recuerdos como cenizas
en un día de niebla.

Damnatio memoriae
y luego, tras borrar un nombre
y borrar sus rastros
y romper el pedestal
que sostiene la efigie,
comienza la cuenta atrás
como quien soporta
los últimos estruendos del Etna
antes de que la erupción volcánica
arrastre y deshaga
los últimos recuerdos.

(Inédito)

Es un poema que tiene más de 10 años, escrito tras un viaje a Galicia. Es un poco largo para el tipo de poesía que me gusta hacer ahora pero me ha gustado encontrarlo entre los viejos cuadernos. Puede decirse que es uno de mis “supervivientes”.

Un sólo Norte, un punto,
una referencia.
Y sin embargo, mi brújula,
da vueltas como loca
sobre su eje central
porque no lo encuentra.

Aquí, el verde es imposible,
duelen los ojos cuando lo miras
y el azul del mar es tan metálico
que a veces creo que no es un mar
sino un trozo de mis sueños.

Apenas hay arena, todo es un Finis terrae
donde la roca hiere los barcos
cuando se acercan a su aristas,
hiere a las mujeres que nunca recuperan
los cuerpos de los hombres que salieron
a pescar y oyeron a las sirenas.

El verde imposible entra por la ventana
en un olor intenso a pastos y a niebla
pero el mar no huele, está tan frío
que no parece salino, sino dulce,
como las manos de las mujeres tristes
que lloran cada mañana mirando al Norte
y mueren cada tarde con la brújula desnortada
de sus más terribles sueños.

Aquí no hay rojos ni naranjas
y el amarillo es difuso
como las rías que van y vienen
cargadas de pan para las mariscadoras
y para los niños que juegan en las orillas.

Yo no encuentro mi Norte
si no estás a mi lado,
la brújula vuelve a dar vueltas
entre mi piel de mujer Sur
y tus rizos de hombre Norte
buscando el centro de mi cuerpo
que vuelve del Norte preñado
de azul y de verde.

No me dejes sola en este Norte,
nunca me acostumbraría a dormirme
escuchando aullar los lobos.