Archivos para enero 14, 2018

Dos noches seguidas con sold out. Lo que se llama petar Granada todo un fin de semana. Eso es lo que han hecho Eskorzo en Sala Tren dos noches consecutivas. Una fiesta caníbal que se ha convertido en el primer gran evento del año atendiendo al número de público asistente. Gente dispuesta a ser devorada entre un público ávido de cumbia y ritmos latinos que han pasado por el tamiz de la mescolanza salvaje de este grupo granadino.

Presentan su último trabajo “Alerta caníbal”, un disco donde el afrobeat con el que coquetearon recientemente sigue dejando remanentes y en el que los ritmos más bailables se han asentado en unos temas que no permiten al personal permanecer impasibles cuando comienzan a sonar, salvajes y festivos, todos los temas que componen un arsenal ya bien amplio y con muchos temas imprescindibles.

Con un escenario selvático en el que las luces y la estética se complementaron magníficamente para crear un ambiente propicio a disfrutar del concierto, cuidando los detalles de la puesta en escena, una salida apoteósica con “Zona caliente” ya lo dejaba claro “Le guste o no a la gente aquí venimos a sudar/y si no vienes caliente te vamos a calentar…” y, eso es precisamente lo que hicieron Eskorzo, calentar al personal para que no dejase de bailar en toda la noche.

Alternando temas del último disco con los que todo el mundo estaba esperando, la mirada hacia el “Camino de fuego” no se hizo esperar y ya, en el tercer tema “Amenaza fantasma” levantó más si cabe al personal que ya, desde ese momento, tuvo claro que disfrutaría de un concierto único, como así lo fueron las más de dos horas de show con las que el grupo repasó su carrera previa, disco a disco.

Pero está claro que Eskorzo no es sólo música, es el espectáculo, el directo y las muchas tablas que demuestra Tony Moreno y el resto de músicos, que van colaborando con él en el papel de frontman cuando el show lo requiere. Momentos como los solos de percusión entre Jose Uribe y Zeque Olmo que se quedaron literalmente solos en el escenario en un intenso momento donde congas, percusiones varias y batería se disputaban el momento de atención del público.

Momentazo también, el de Tony, Jimi y Pruden a pie de pista liándola tremenda al hacer girar a un público al que había que animar poco para que se metieran de lleno en el festín caníbal y se comieran la pista en unos pogos que comenzaron casi en los primeros temas y se convirtieron en una marea humana donde el estatismo era imposible y dejarse llevar, la única opción.

No faltaron, por supuesto, algunos de los temas más bailables y cañeros, como “Mambo zombi”, “La pena”, “La tumba”, “Cumbia caníbal”, “Los besos”, “Suave” o “Armas de barrio” (estos dos últimos ya en los bises) aunque no hubiera estado mal escuchar aquel “Llévatelo” de su experiencia afrobeat, que esta vez no formaba parte del extenso setlist con el que Eskorzoentretuvieron al personal en uno de esos conciertos que, de haberles dejado, hubiese podido durar tres días y, al tercero, dejarnos resucitar, con los cuerpos cansados, pero intactas las ganas de fiesta.

Crónica y fotos: María Villa

Ni el frío, ni la amenaza de nieve, ni las muchas coincidencias con otros conciertos ayer en Granada fueron motivos para disuadir al numeroso público, que llenó anoche Industrial Copera, de no acercarse hasta la Zubia para ver a Sidecars. Y es que, como bien decía anoche Juancho, casi terminado el concierto, Granada no ha sido siempre una plaza segura pero, desde que consiguieron conquistarla, los éxitos se suceden y los llenos arropan a los madrileños a su paso por Granada.

Esta vez, lo que les traía por aquí era una “Cuestión de gravedad”, último trabajo de una banda que en sus inicios no lo tuvo fácil y empieza a saborear ahora las mieles del éxito. A esta cuestión, hacía referencia el propio grupo en algunos comentarios entre temas, síntoma de que lo que hay desde ayer hacia atrás no ha sido precisamente un camino de rosas. Cambios en la banda, búsqueda de la identidad del grupo y mucho tesón es lo que finalmente ha determinado que ahora estén viviendo este dulce momento.

Ahora, doce años de historia de Sidecars avalan la buena acogida que está teniendo este último trabajo y son argumentos irrebatibles a la hora de conectar con un público ávido de rock en Industrial Copera. Una enérgica entrada, con los primeros acordes de “Because”, de The Beatles que se mezcló con las guitarras de “Locos de atar”, tema que también abre el disco que venían presentando y que ya muestra una de las características del mismo, su mirada hacia tierras gallegas, que se materializa por completo en “Costa da morte”, tema que se hizo esperar casi hasta el final de los veinte temas que compusieron un setlist de casi dos horas.

Entre medias “De película”, “Chavales de instituto”, “Fuego cruzado”, “Todos mis males”, “Fan de ti”, “Contra las cuerdas” y otros temas que iban haciendo un repaso por los anteriores trabajos de la banda de Alameda de Osuna (cantera de rock madrileña desde finales de los noventa donde las haya). De estos trabajos, los más exitosos “Contra las cuerdas” y “Fuego cruzado” contenían los temas que el público coreó junto a la banda con más ganas.

Terminaban la noche  con “Tu mejor pesadilla” tras un concierto impecable en el que el feeling con los fans se notaba en cada tema y la respuesta general, de entrega bajo el escenario, animaba a Juancho a hablar sobre los componentes del grupo, a quienes presentó dedicándoles frases de cariño.

Cariño con el que también Juancho agradeció a los presentes haber elegido ese concierto, conscientes como eran que La M.O.D.A., Eskorzo y un homenaje a Tom Petty simultáneamente eran duros competidores y, sin embargo, allí estaba su público.

No se hicieron esperar mucho los tres temas de los bises “Amasijo de huesos”, “Los amantes” y “La tormenta”, tema con el que ya sí, la banda se despedía entre palabras de agradecimiento a una ciudad que les recibe con ganas y alegría, que bailaron y cantaron los temas antiguos y los más nuevos. Las mismas ganas con las que ellos aseguraban que ayer cambiarían Madrid por Granada. ¿Qué tendrá Granada?

Crónica y fotos: María Villa