Archivos para agosto, 2017

Frente a los grandes festivales, masificados y con carteles inabarcables en los que tienes muchos grupos pero realmente no puedes verlos porque se solapan o tienes que correr de un escenario a otro para tratar de ver algo, una serie de festivales “gourmet” se consolida poco a poco, sin prisa, pero sin pausa. Entre ellos, Vértigo Estival ha celebrado este año su 13ª edición poniendo nuevamente el acento en el disfrute completo de cada uno de los momentos con una organización que ha sabido hacer las cómoda la estancia de los estivaleros que se dan cita cada año en Martos para vivir esta experiencia.

El cartel, variado y de calidad, no se limita al recinto o escenario principal, sino que recibe desde el primer día, a pie de piscina, a los asistentes con un escenario que mantienen durante los dos días de duración del mismo. El escenario Melgarejo acogía así, entre bikinis y toallas, a Four Strings, que nos sorprendían con su folk y sus instrumentos hechos de trozos de madera, braseros eléctricos o cualquier objeto al que poder sacar sonido. Un grupo curioso, con muy buenos instrumentistas para conformar una propuesta llamativa.

También en el mismo escenario, dos descubrimientos que se nos hacen ya imprescindibles, por un lado la voz rota, profunda y cargada de sentimiento de Javier Arnal, un músico que hemos tardado mucho en descubrir pero no dejaremos de seguir de ahora en adelante. Tranquilidad pre paella (ocuparon una de las franjas de la paella party) que dejó paso al torbellino musical de Agoraphobia, llegadas desde Galicia con mucho talento y mucho arte. Con gracia incluso para salvar un pequeño problema técnico, se fue la luz en el primer tema y se bajaron a pie de escenario, para seguir en acústico mientras se solucionaba esta circunstancia, demostrando que cuando se tienen ganas se le puede sacar partido incluso a los problemas.

Entre medias, una sucesión de Djs fue animando sendos días mientras los asistentes al festival intentábamos huir de las altísimas temperaturas desde dentro del agua. Entre ellos, descubrimiento total el de Dr. Música Ismael Dj, me declaro fan incondicional de este Dj con capacidad para alternar set de corte nostálgico-vintage con otros de indie actual y selecciones del más casposo subnopop que se ha ganado un puesto en los festivales gracias, precisamente, al tono jocoso y las letras absurdas, aptos, todos ellos, para cualquier festival de Eurovisión en el que España quiera dejar claras de qué van las cosas en estas latitudes.

El escenario Vértigo, que nos recibía el viernes con los ganadores del concurso de nuevos valores que convoca este festival para visibilizar grupos emergentes, con Delbosque, los ganadores de esta edición, con la actuación estelar de Desiderio al ukelele. Gran propuesta y mejor puesta en escena para un repertorio cada vez más compacto y de gran calidad. Los onubenses salieron a escena “en familia” y poco a poco vieron llegar a un público que suele ser tardón el primer día de festival. A Los Ejes, que eran los siguientes, nos los perdimos por motivos de logística y necesidades de abastecimiento externo, pero el público comentaba que había sido también un muy buen concierto. Apuntamos la referencia para tenerla en cuenta de cara a otras actuaciones.

Tras ellos, Modelo de respuesta polar, más arropados ya, ofrecieron un concierto coherente y bien hilvanado, sin altibajos y con la solvencia que les caracteriza para dar paso a los ingleses The Wedding Present que venían para descargar toda su artillería pesada en una noche en la que primó la calidad musical. No en vano, de aquellas latitudes nos llegan grupos imprescindibles que siempre brillan con luz propia en cualquier festival.

Luz también, la que arrojaron sobre los amantes del high energy los ¿suecos?, sí creo que son suecos, The Bottlecap, una máquina apisonadora cargada de ritmos contundentes, riff afilados y mucha caña. Lo reconozco, a pesar de declararme consumidora del género no había escuchado a este grupo que para mí fue la sorpresa de la noche y que no tengo más remedio que recomendar encarecidamente si no queréis perderos uno de los power tríos más interesantes del momento. Desde Suecia, que conste.

También en ese mismo escenario, en el que entre grupo y grupo pudimos disfrutar de los Djs que animaban al personal mientras se cambiaban los instrumentos, apertura estelar de la segunda noche por parte de los sevillanos All la Glory, una interpretación impecable y una voz andrógina y sugerente que se ganó nuevos fans desde el primer tema. Gran grupo, que lleva unos años en escena y empieza a recoger, merecidamente, los frutos de su dedicación.

Tras ellos, desde Pamplona, Kokoshca en plena gira de su álbum “Algo real”, empezaron a poner al personal en situación sobre lo que nos esperaba el resto de la noche. El grupo, que utiliza el mismo corte estilístico que Triángulo de Amor Bizarro, aunque con menos fuzz que estos últimos, empieza a verse también en festivales de renombre tras haber editado nueve trabajos en diversos formatos y llevar también unos cuantos años sobre los escenarios.

Rompedores, como siempre, impactantes y espectaculares, Furia Trinidad salieron como a punta de escopeta al escenario dándolo ya todo desde el principio, con una fuerza y una intensidad que ya no dejan lugar a dudas. Bien asentados en el panorama musical gracias a que han ido presentando trabajos impecables, pero sobre todo al famoso directo del que todo el mundo habla. Nunca sabes qué va a hacer Goli, voz cantante en la mayoría de los temas, con una rabiosa espontaneidad que siempre nos deja en shock cuando le ves bajar del escenario (o estrellar contra la pared lateral un pedal que le estaba dando problemas) y liarla parda entre el público. Si hubo un grupo que sacó las uñas en este festival fueron sin dudas Furia Trinidad.

En el escenario, junto a Goli y una hierática pero elegantísima Nur, que siempre mantiene su papel de femme fatal concentrada en las seis cuerdas, la presencia de Javier Arnal sobre el escenario fue uno de los momentos más bonitos, sin dejar atrás la colaboración guitarrera de Juanjo Azagra (All la Glory) que también dejó muy alto el listón de calidad musical durante la actuación de los gaditanos. Para cerrar la noche, Triángulo de Amor bizarro volvieron a subir los decibelios de la noche con el repertorio con el que están recorriendo festivales este año y sus temas siempre imprescindibles como “Baila Sumeria” o “Barca quemada” siempre esperados en el setlist de los gallegos.

Una noche redonda, que concluía horas después tras el rato de baile de los Djs y que había comenzado Mist (último concierto de Rick Treffers con ese nombre artístico) en el que Rick a la guitarra y voz y Gilberto Aubán pusieron el toque dulce y melódico a un desayuno acústico en el que café y tostadas se perdían entre la niebla de un grupo que ha dado mucho de sí y se dispone a comenzar otra etapa en la que os recomendamos seguirles y haceros con la discografía de este ya extinto proyecto antes de que se acabe.

Nuevamente reseñable la impecable organización y la capacidad para hacer agradable la estancia a los asistentes, tanto al facilitarles lugar de acampada gratuita junto a la piscina y con más comodidades de las que suelen dar este tipo de festivales, como por la colocación de gradas desde donde poder escuchar los conciertos sin llegar al agotamiento.

Tomen nota los grandes festivales en los que no se habilita ni un solo lugar para descansar y que te obligan a permanecer de pie durante jornadas que a veces se prolongan más de doce horas. Reseñable también el trato humano hacia quienes estábamos allí trabajando, pero especialmente hacia todos los presentes en el festival.

Reseñable también la presencia femenina en el escenario, algo que hace unos años era casi nulo y que, poco a poco, ha ido normalizando la presencia de éstas gracias a la gran calidad que demuestran, algo que debería no ser comentado pero que, desgraciadamente, aún es anecdótico cuando hablamos de festivales. Aforo no masificado, que facilita el disfrute del evento. Cita imprescindible si queréis comenzar agosto como merece, con unas vacaciones musicales cargadas de buenos momentos festivaleros.

Crónica: María Villa

Fotos: María Villa / Isabel Alonso

 

Crónica Quique Gonzáles, el último kamikaze, brilla en el Tendencias (3/08/2017)

Ahí donde le veis, seguro y con mucho empaque sobre el escenario, Quique González es el último kamikaze del rock, un músico, como dirían en las américas, hecho a sí mismo, que un día tomó la decisión de cambiar su vida y hacerse músico, así como si fuese una andadura fácil.

Hace ya casi veinte años de aquello y el tópico de “ha llovido mucho” desde entonces se puede aplicar aquí sin problemas, veinte años dan para muchas lluvias y muchos discos, diez sin contar singles y recopilatorios.

Una trayectoria en la que no sólo se ha rodeado de los mejores artistas (Enrique Urquijo, José Ignacio Lapido, Rebeca Jiménez, Iván Ferreiro, Jorge Drexler, Miguel Ríos…) sino que ha conseguido hacer verdaderos himnos desde sus canciones. Temas por los que no pasan los años ni los discos y se siguen coreando en cada uno de sus conciertos.

Así ocurrió, un poco “por lo bajini”, porque el formato teatro se prestó mucho a una escenografía de lo más lucido pero poco  a demostrar el fervor y la entrega de un público que, en festivales, suele dejarse la garganta cantando “Su día libre”, “Tenía que decírtelo”, “De haberlo sabido”, “Aunque tú no lo sepas”, “Pequeño rock and roll” o “Vidas cruzadas”, entre otros muchos que cualquier fan de pro de Quique González se saben de principio a fin.

Crónica Quique Gonzáles, el último kamikaze, brilla en el Tendencias (3/08/2017)

Ahora recorre escenarios con una banda de lujo, Los Detectives y una compañera de escenario con una voz maravillosa, Nina (Morgan) que no sólo canta un temazo como “Charo” con él, sino que se ocupa de los coros y canta maravillosamente ese “De haberlo sabido” que fue compuesto para voz femenina y que también ha cantado Rebeca Jiménez tan estupendamente como la propia Nina el pasado jueves en el Auditorio de la Villa de Salobreña con un lleno completo y las entradas agotadas dos días antes.

Aprovechando su presencia, Quique González instó a Nina a cantar “Volver”, un tema propio, en el que se acompañó con el piano para sorprender a quienes aún no la conocían y seguro que a partir de ahora no la pierden de vista.

La puesta en escena, teatral pero comedida, marco perfecto para acoger una actuación brillante y bien estructurada en la que el artista madrileño nada menos que veintitrés temazos imprescindibles para conocer su trayectoria o introducirse en ella.

No en vano Quique es uno de los músicos actuales que hay que conocer si se quiere entender lo que se mueve en los escenarios nacionales. Un artista que ya no se queda en las salas, terreno en el que siempre se ha movido como pez en el agua, sino que se ha introducido en el circuito festivalero, con todo lo que ello conlleva en cuanto a posibilidades de que te vea mucha más gente en una sola actuación y eso se está notando.

Momentos llenos de sentimiento al cantar “Aunque tú no lo sepas” en el que recordó a Enrique Urquijo, para quien fue compuesto y que dedicó a Luís García Montero, autor del poema en el que está inspirada la canción.

Y, por supuesto, no faltaron en su setlist temas como “Kamikazes enamorados”, “Salitre”, “Avería y redención”, “Conserjes de barrio” ni “Dallas Memphis”, todo un catálogo, un recopilatorio en directo de un músico imprescindible con capacidad para dejar a todo el auditorio pegado de la emoción a los asientos.

Crónica: María Villa

Fotos: JJ García