Archivos para febrero, 2017

Dolorosa presenta “Que el mañana sea bueno” en Teatro Alhambra

Empezaron como una banda pequeña, si se puede ser pequeño con los componentes iniciales del grupo (Raúl Bernal – guitarra eléctrica y coros, Fran Ocete – guitarra acústica y coros, Antonio Lomas – batería y Natalia Muñoz – voz), con una presentación íntima y emotiva en Ruido Rosa que, literalmente, fue la cuna de este proyecto, otro más de los que Raúl Bernal desarrolla.

Si tiempo atrás ya lo hizo con Jean Paul, su otro proyecto más personal, ahora es en Dolorosadonde pone mucho de sí mismo en forma de música y letras.

De aquel núcleo inicial, que ha ido creciendo poco a poco, salió un EP homónimo, que fue muy bien recibido y que les valió para situarse en cabecera del indie español como flamantes ganadores del Desencaja 2015 (junto a Hölograma).

En aquella ocasión, como en la de su estreno, tuve la suerte de verles. Como suerte ha sido también estar hoy en su “puesta de largo”.

Dolorosa presenta “Que el mañana sea bueno” en Teatro Alhambra

Hoy tocaba desear “Que el mañana sea bueno”, uno de esos títulos que transmiten buenos deseos e intenciones y que tanto gustan entre algunos grupos granadinos.

Ahora, la banda ha crecido y junto a los miembros fundadores, ya ‘en plantilla’ hemos podido escuchar a Chesco Ruíz (bajo) y Luis Martín (teclado).

Con esos elementos, está claro que la presentación del disco tenía que ser magnífica, no en vano no son los componentes de Dolorosa sólo músicos, sino algunos de los mejores intérpretes de la actualidad musical y formadores de futuros músicos.

Ese es, posiblemente, el punto fuerte de la formación, una instrumentación que busca siempre la perfección y unos temas pensados, compuestos y arreglados con buen gusto y muy buen hacer.

Dolorosa presenta “Que el mañana sea bueno” en Teatro Alhambra

Para complementar el ‘conjunto’, una voz delicada, la de Natalia Muñoz, una Jeanette made in Granada, que hace gala de su delicadeza vocal y personal y lo aprovecha para sacarle partido sobre el escenario.

Y si ellos no son realmente una banda al uso, tampoco ha sido muy al uso la intro que les ha recibido “En la plaza de mi pueblo” (…Pero dime compañero si estas tierras son del amo) para dar paso a “Un día para mí” y “La peor verdad” del trabajo que venían presentando para saltar a “La vida es triangular” tema que está en el disco pero también en su primer EP e ir alternando canciones de ambas grabaciones para terminar tocando “todas las que tenemos”.

Dolorosa presenta “Que el mañana sea bueno” en Teatro Alhambra

Un total de quince temas más uno en los bises, entre los que por supuesto, no han faltado, “No te olvides de vivir”, “Risparmiando tempo” y “Canción protesta” que ha sido precisamente la elegida para el bis.

Todo ello en un ambiente sobrio, digno de un teatro que está acogiendo grandes espectáculos musicales, como lo fue no hace mucho el de Maika Makovski en ese mismo escenario, cargado de cierto misticismo en un silencio solamente roto por la cariñosa voz que ha piropeado a la cantante con un “Natalia, guapa” al que ella ha respondido, sonrojándose, “Es mi abuela”.

Una sobriedad rota también en el momento en Raúl Bernal ha invitado a Alfonso Alcalá a unirse a ellos con el bajo dándole la oportunidad de demostrar, una vez más, por qué es uno de los bajistas mejor considerados actualmente.

Dolorosa presenta “Que el mañana sea bueno” en Teatro Alhambra

Cosas bonitas que pasan cuando se presenta un disco en familia, entre amigos, con los seguidores que han ido sumándose desde que empezaran, con muy buen pie y una propuesta bien fundamentada y cuando se demuestra la capacidad de hacer música de calidad.

Para terminar, con el saludo de rigor y foto de familia, sólo quedaba terminar como habían empezado, con música reivindicativa, esta vez con “El ejército del Ebro” (o “Ay, Carmela”) a modo de canción protesta. Porque hoy, precisamente, hay mucho por lo que protestar.

Crónica y fotos: María Villa

 

Anuncios

Todo el mundo ha visto alguna vez “El jardín de las delicias” de El Bosco. Muchos han tenido la suerte de estar frente al tríptico y sentirse apabullado por su magnitud simbólica. Otros la han visto reproducida hasta la saciedad en láminas y libros de arte. Recientemente incluso, algunos, pudieron profundizar en los múltiples estudios y significados de su enigmática obra coincidiendo con la exposición que presentó el Prado en su “V Centenario”.

Sobre “El jardín de las delicias” hay estudios de todo tipo, que van desde lo artístico hasta lo psicoanalítico. Teorías, estudios, tesis y libros escritos para tratar de entender todos sus recovecos. Incluso eruditos que han tratado de interpretar la extraña partitura que aparece en una de sus tablas, afirmando poder reproducir la melodía dibujada en las nalgas de uno de los personajes.

Se convierte así, en uno de los cuadros que más expectación ha despertado en nuestros días, no sólo entre estudiosos del arte, sino también entre los de otras disciplinas. En este contexto, el de la enorme fascinación que despierta el tríptico, Producciones Imperdibles presentan una propuesta musical que invita a la observación del detalle, a la reflexión sobre cada pincelada.

Dividiendo el concierto-representación en tres partes (simbolizadas también en tres velas que se van encendiendo paulatinamente) nos muestran cada uno de los rincones, imágenes, personajes, toda la mitología y todo lo onírico que El Bosco depositó en su trabajo más extraño y simbólico.

La música, en la que una base lanzada al aire da pie al acompañamiento de teclados, instrumentos de viento, percusiones y efectos, compone en directo una melodía de acompañamiento para guiarnos a través de nuestros pensamientos y todo lo que nos sugieren las escenas del cuadro.

Resulta curioso cómo, al aislarlas, la mente intenta crear, paralelamente a la melodía que escucha, o apoyándose en ella, una historia, una explicación, un pensamiento que conectar con el resto de pensamientos que van y vienen mientras la oscuridad ampara la escenografía intimista que ocupa el teatro.

 

Una proyección, unos cuantos elementos adicionales y la música como hilo conductor no de algo que sucede ante nosotros, sino de lo que sucede dentro de la mente de cada uno de los que asiste a la función.

Una hora para pensar, desconectar, admirar, disfrutar y escuchar con la mente abierta pero en blanco. Como un lienzo sobre el que escribir, cada uno, su propio paisaje sonoro, alquímico, poético, herético. Un camino entre la música y la pintura para descender a nuestros propios infiernos.

Crónica y fotos: María Villa

Mesa redonda. Vivir en la música: Nuevos escenarios musicales (desde los 80 a nuestros días)

El panorama musical granadino invitaba al debate desde hace tiempo. Un debate que debe tocar muchos puntos y contar con la opinión de muchas personas si se quiere llegar a conclusiones válidas.

Las 1as. Jornadas “Vivir en la música” son precisamente eso, un primer paso hacia esas conclusiones.

Para ello, Diputación de Granada y la Delegación de Cultura y Memoria Histórica y Democrática organizan este espacio de trabajo que ayer contó con Eduardo Tébar como moderador de una mesa redonda en la que intervinieron Antonio Arias, Toni Moreno (Eskorzo, Planta Baja), Juan Trova, Soleá Morente, Fernando Novi (Wild Punk) y Javier Martín Ruíz.

Precisamente Javier Martín, con su exposición “Imágenes del Rock desde los 80” es el que ha propiciado la organización de estas jornadas de trabajo y espacio interactivo en el que se tendrá oportunidad de debatir sobre diversos puntos que afectan a la industria musical y todo lo que se mueve a su alrededor.

La Movida Granadina

Ayer fue el turno para la voz de la experiencia, de los que ya estaban en esta peculiar “movida granadina”, que se dio en nuestra ciudad y que se materializó en grupos emblemáticos e incluso seminales de lo que hoy en día, fuera de nuestras ‘fronteras’ sobre todo, se denomina “sonido granada” y que para los que vivimos dentro es realmente una gran variedad de sonidos, en plural, todos ellos con mucho que decir.

Desde el espacio, hoy ya desaparecido, de “Las cuevas de Cristóbal”, donde según Antonio Arias y Fernando Novi, convivían con ratas y conejos o se veían en el compromiso de cantar “El bimbó”, hasta el comienzo del entramado que dio lugar a lo que ahora es todo un tejido de salas de conciertos (que entonces no las había), locales (decentes) de ensayo, sitios donde grabar y festivales donde mostrar el trabajo de los diversos grupos.

Muchos cambios de forma, aunque quizás no tanto de fondo, ya que las dificultades para los grupos noveles actuales son tantas o más que las que había ‘en los 80’ y una preocupación común, la de moverse en la legalidad (contratación, facturación, etc.) y la de que de una vez se consiga que los menores puedan entrar a las salas a desarrollar la actividad más inocua y a la vez más educativa y gratificante que pueden hacer, escuchar música.

Finalizada la ronda que puso voz a las distintas experiencias de los participantes y algunas personas del público, se nos emplazaba a la segunda jornada, que tendrá lugar el 7 de marzo en horario de mañana y tarde también en el Palacio de los Condes de Gabia.

Crónica: María Villa

Fotos: Carlos Gil Andreu

Depedro en Industrial Copera

Llegó con“El Pasajero”, en una noche donde era difícil elegir dónde ir en Granada, por lo mucho y lo bueno de la siempre bien nutrida oferta musical de esta ciudad.

Pero llegó respaldado por un discazo, su último trabajo, y toda una carrera musical que, como un viaje, emprendió hace ya más de veintidós años, con La vacazul para seguir, siempre por la senda del éxito, trabajando con Amparanoia, Los Coronas y finalmente Calexico.

Pero su viaje, ese en el que él debía ser el pasajero protagonista, era sin dudas su proyecto personal, Depedro, un “alter ego” a medida con el que Jairo Zavala se siente a gusto para dar rienda suelta a todo el potencial creativo que le desborda.

Compositor brillante, cantante talentoso y sobre todo “un hombre bueno”, características que son imprescindibles, junto a la humildad que destila cuando se dirige al público, para alcanzar el éxito.

Depedro en Industrial Copera

Un éxito que no es sólo nacional, sino que le avala por todos los países (que no son pocos) donde edita sus discos y si bien, los de habla hispana le tienen especial cariño, el resto no se quedan a la zaga a la hora de rendirse a la evidencia.

Depedro es uno de los mejores artistas nacionales de la actualidad musical, uno de los más completos y quizás el que más potencial creativo está exhibiendo en estos momentos.

“El pasajero” es un disco que viene a corroborar la admiración que muchos sentimos hacia él, un disco que atraviesa fronteras humanas y terrestres, que toca la patata, vamos.

El sábado, en Industrial Copera, con una producción impecable, apuesta personal de una sala que ha sabido reinventarse y sacar el máximo provecho a lo que tiene, se presentó con una fuerza ciclogenética.

Sin medias tintas.

Depedro en Industrial Copera

Antes que él, dignos teloneros de lo que se nos venía después, los granadinos SUE caldearon el ambiente a base de ese rock hecho a conciencia, por buenos músicos y con buenas canciones.

Es, sin dudas, una de mis debilidades personales en cuanto a música local, no sólo por la enorme calidad de sus intérpretes, sino por su capacidad y perseverancia en un panorama que no siempre sabe apreciar y agradecer lo que tiene en la ciudad.

Directos, impecables y con un gran sonido que les hizo lucirse especialmente, SUE fueron el prólogo perfecto de la noche.

Podríamos decir que Depedro, sin apenas hacer esperar al público, cada vez más nutrido en Industrial Copera, se lanzó al escenario y lo hizo, con uno de sus grandes temas, si es que pudiéramos decir que alguno no lo sea.

Primeros acordes de “Como el viento” y una exclamación colectiva, un “ohhhhh” que se repetiría con constancia en muchas ocasiones según Jairo Zavala iba presentando temas.

A partir de ahí, una carta a los reyes magos atendida de principio a fin, dudo que alguno de los presentes se quedase con ganas de escuchar el que considere su tema favorito.

Depedro en Industrial Copera

Un repaso a todos sus trabajos, sin excepción, con “¿Hay algo ahí?”, “Nubes de papel”, “Hombre bueno” (uno de mis favoritos), vuelta al último disco con “D.F.”, tema en el que introdujo un final ‘a la veracruzana’, “Tu mediodía”, “Diciembre” (otro de mis preferidos) y llegados a ese punto todo el mundo tenía claro que la noche no podía ser más apoteósica.

Con un público que cantó, bailó y se emocionó a partes iguales con su capacidad de comunicarse con los presentes, sus anécdotas, sus pequeños olvidos en “La memoria”, su viaje por la “Panamericana” y “Ser valiente” para terminar, o hacer como se termina, con su emocionante versión de “Llorona” que a más de uno le hizo saltar las lágrimas.

Una salida del escenario musicalizada, dejando al público cantando el último estribillo para reclamar su vuelta a escena, esta vez él sólo con su acústica, para dejarnos dos temas cantados con suavidad y cercanía.

Uno de ellos “Miguelito”, utilizado para dar entrada al resto de músicos y esta vez ya sí, el final tenía que llegar en un momento u otro y tenía que estar a la altura del mejor concierto que he visto en la ciudad en lo que va de año.

Antes de irse, un alegato, una petición, para que se dejen entrar niños en las salas (eso también me tocó mucho la patata).

Y así, entre la emoción general y las ganas de no-irse, sonaban “Casa de sal” y “Comanche”, a modo de despedida, o de hasta luego. Quién sabe. Ojalá sea lo segundo y le veamos pronto, de nuevo, en Granada.

Crónica y fotos: María Villa

Más fotos (de Fran Ortiz Retratista) en INDUSTRIAL COPERA

Monkey Week Planta Baja

Si el concierto comienza con un “Monkey Week presenta”, los que hayan pasado año tras año por el Puerto de Santa María (al que ojalá vuelva este festival alguna vez) o el pasado año por Sevilla, saben que lo que viene detrás puede ser como mínimo impactante.

No es Monkey Week un festival al uso, de esos de bandas consagradas que se repiten en todos los carteles hasta la saciedad, sino un escaparate, un laboratorio o campo de ensayo donde, como su lema suele recordar “ven a ver hoy las bandas del mañana”.

Ahora, Monkey Week amplía su calendario y fronteras y se pasea por nuestra geografía, ofreciendo una serie de conciertos que beben de las fuentes de esa filosofía de lo novedoso y sorprendente, sin dejar de lado la gran calidad que supone el sello MW y la gran oportunidad para los curiosos que recorremos salas para descubrir nuevos valores.

Todo esto, de manos de 1Molar Producciones, que se están currando un pedazo de eventos increíbles. El viernes, en Granada, fue el turno de El lobo en tu puerta, Chochos y moscas y Gentemayor, con el denominador común de su procedencia gaditana.

Monkey Week Planta Baja

Los primeros en salir a escena, con puntualidad granadina, los chiclaneros El lobo en tu puerta con un Lo-Fi Hard Blues (según ellos mismos) aunque en mi opinión sonaba como un punk-blues absolutamente rabioso y brutal . Despedía tanta fuerza que mantuvo, durante su actuación, ese “cerco” que se traza como con goniómetro para que nadie se meta dentro del semicírculo que “protege” el escenario en algunos conciertos. ‘Acojonáos’ que nos tenía.

Lo dieron todo, con una energía y un desparpajo sobre el escenario que invitaba a unos tímidos pogos, que no se terminaban de formar, a pesar de que el cantante se bajó del escenario, empujó hasta al fotógrafo y provocó hasta la saciedad a un público que quería, pero no terminaba de lanzarse a la acción.Tremendos, no los perdáis de vista porque es uno de esos grupos que hay que seguir de cerca.

Tras ellos, un ¿grupo? ¿comparsa? ¿agrupación carnavalera? Como decía un chaval entre el público “No sé qué es lo que acaba de pasar ahí arriba, pero he flipado con ellos”.

Monkey Week Planta Baja

Ellos eran Chochos y moscas, un “grupo” de grindcore express, por intentar definir lo indefinible.

Con “temas” de menos de 15 segundos, una estética que parecía sacada de lo más cutre y casposo del carnaval de Cádiz y, si trato de explicar que justamente eso es lo que les hace cojonudos lo voy a tener difícil, por lo contradictorio de la propia afirmación.

Monkey Week Planta Baja

La definición que acabo de dar puede hacer pensar que no me gustaron, pero ver al trío, con ese “tipo” (juzguen ustedes mismos) inspirado en los romanceros gaditanos, con batería tipo rock band (el guitar hero para bateras), cantando letras sobre las croquetas congelás y pidiéndole a Rafael que bajase ya (Falling Down) fue de lo más desternillante que he presenciado en años.

Imprescindibles, todavía me estoy riendo con los vídeos y espero volver a encontrármelos sobre los escenarios. Escuchad su bandcamp, en menos de 2 minutos podéis oír sus cuatro últimos discos.

Monkey Week Planta Baja

Para cerrar la noche, los también gaditanos Gentemayor, con un alternative experimental rock hardcore noise rock punk electrónico al que también resulta imposible ponerle etiquetas. La noche iba de eso, de grupos que se salen de cualquier intento de encasillarles.

Ellos, como buenos gaditanos, debieron pensar un día que para qué usar un doble bombo si se pueden meter dos baterías completas. Y claro ¿quién dijo miedo? Como no sea a la hora de cargar y descargar backline ellos no ven problema alguno al contundente formato.

Pero claro, tampoco son dos batería cualquiera, ni las guitarras, ni teclados, ni sintes, son cualquier cosa, todo forma parte de un complot para destruir el pop y realmente son armas de destrucción masiva de algún servicio secreto, porque hablar de contundencia es quedarse tan corto que sólo hay que contar que, por primera vez, he visto cerrar las dobles puestas que aíslan la parte inferior del Planta. Brutales.

Monkey Week Planta Baja

Aún me duele el cuello de moverlo tratando de seguir el ritmo marcado por una banda que nace “tras un concierto de Lisabö en el que Rafa Camisón (GAS Drummers, The Ships…) y Antonio Pérez (Hand of Fatima, 8th of September), tuvieron un cruce de miradas cómplices, íntimas y eróticas que fraguarían lo que iba a ser la semilla del grupo GENTEMAYOR.

Tras duras negociaciones se unieron al proyecto Manuel Gallardo (Hand of Fatima, Inertia…) a la bateria y Andrés Trujillo (Kill Kill, The Crrrrrr!!!, Hyper Talbot…) al bajo; éste último pasó a encargarse de voces extras y sintetizadores, y entró a formar parte del proyecto Borja Aguilera (The Shooters, Bafles) como bajista.

Para finalizar la formación, Pedro Perles (Leda 3, Perlita, Paco Loco Trio)” Todo lo cual recogemos de su biografía, que esperamos esté actualizada, para no recibir correos, tras la publicación de éste, diciendo que tal o cual músico ya no está en la banda desde hace tres años.

No sé, demasiado brutal todo como para hacer una crónica al uso, mejor que sigáis a las bandas, escuchéis sus Bandcamp, compréis sus discos y saquéis entradas para el próximo concierto donde toquen. Es la única manera.

Crónica: María Villa

Fotos: J.M. Grimaldi

 

Mäbu presenta “Buenaventura” en La Sala

Mäbu presenta “Buenaventura” en La Sala

Quizás Mäbu no sea un artista de masas. Ni falta que le hace, como ella misma decía al dirigirse al público tras los primeros temas de su repertorio, no estábamos muchos, pero sí los más inteligentes. Tampoco podemos decir que no hubiera gente, La Sala es un sitio donde rápidamente se consigue dar ambiente a cualquier concierto.Para dar ambiente y calidez sólo hizo falta que María Blanco apareciera en escena, derrochando simpatía y buen hacer.

Venía, en formato reducido, acompañada de su guitarra y de Txarlie Solano (con una de las colecciones de guitarras eléctricas más llamativas que he visto últimamente por aquí) y una enorme dosis de amor y “Buenaventura”.

Porque precisamente, venían presentando ese último trabajo, el tercero de este grupo bilbaíno afincado en Madrid. Un trabajo que hay que escuchar con tranquilidad para tomar conciencia de todos los matices y el gran trabajo de producción en el que se han cuidado los detalles para darle toda la belleza a cada uno de los temas que lo componen.

Mäbu presenta “Buenaventura” en La Sala

Antes de que ellos, Lena Carrilero hacía los honores de abrir una noche llena de buenas voces y buen ambiente mientras explicaba al público que, tras años de giras y salas donde los cantautores llegan a sentirse como en casa, está grabando un trabajo que precisamente produce Txarlie Solano. Suponemos, a la vista de lo que pudimos escuchar anoche, que con tan buen gusto como hace con su proyecto personal, Mäbu.

Tras ella, ambos componentes de la banda entraban directamente con “Fantasmas”, el tema que abre el LP que venían presentando. A partir de ahí resulta casi reiterativo hablar de las bondades de una de las voces más bonitas y carismáticas del panorama nacional actual.

Ya no hablamos sólo de una interpretación impecable, tanto por parte de María como de Txarlie, un músico capaz de ser protagonista en segundo plano, sino de una gran capacidad de comunicación con el público, que se metió de lleno en los temas, acompañó con palmas y cantó estribillos con ellos.

Mäbu presenta “Buenaventura” en La Sala

No faltaron tampoco temas de trabajos anteriores (aunque no sonó uno de los que hizo más conocida a la banda, “Con mi voz”, fuera de repertorio hace un tiempo) entre ellos “A solas”, “Caimán” o “Quédate a dormir” que iban sonando entre los nuevos “Los viajes de Sam”, “Los amantes”, “Cara triste”, esta vez sin Vega, que la acompaña en el LP o “La locura” que cuenta con la colaboración de Rayden en este trabajo.

Fue sin embargo, el momento en el que María Blanco versionó “Yo no soy esa” de Mari Trini, cuando el público de más edad (que no mayor) coreó con ímpetu uno de los temas más emblemáticos de la ya desaparecida artista murciana.

Mäbu presenta “Buenaventura” en La Sala

Intercalando los temas con simpáticas explicaciones de su andadura musical, de sus discos, de los temas que incluyen, de las cosas que siente y de su agradecimiento porque la gente vaya a conciertos en directo y apoyen de esta forma que se sigan haciendo eventos.

Entre los temas finales (no hubo bises pero se aprovechó hasta el último minuto de concierto) la colaboración de Lena Carrilero supuso un interesante contraste vocal entre ambas artistas. No sé si faltó más gente arropándola, tampoco se echaba de menos más público. De hecho, en Granada, he tenido el lujo de ver ya varios grandes conciertos con una discreta presencia de gente.

Lo que sí está claro es que quienes estábamos allí lo hicimos sabiendo que esta chica tiene mucho que aportar y mucho que decir en la música.Me considero afortunada de haber estado allí y poder contároslo.

Crónica: Isabel Alonso

Fotos: María Villa

Vita Insomne “Relaxing cup” acústico en Mimimi

Vita Insomne “Relaxing cup” acústico en Mimimi

La oferta cultural granadina se amplía por días, casi podríamos decir por momentos y, esta vez, es Mimimi, un local que lleva poco tiempo abierto en la ciudad y que podríamos describir como bar-cafetería-sala de juegos-terraza cubierta o sencillamente como un #lugarespecialparadisfrutardelavida quienes han apostado por poner su pequeño granito de avena (ellos son muy veganos y naturales) programando un “Relaxing cup con….” en el que han contado con la actuación en acústico del grupo granadino Vita Insomne.

Aún en plena presentación de #astrorutina, con un lleno que arropó y acompañó a los dos miembros del grupo que se encargaron de interpretar los temas, Fernando Cuesta (voz, acústica y ukelele) y Víctor Alonso (guitarra eléctrica), el grupo trató de conectar con la filosofía del sitio y ofreció un show sencillo, directo y comunicativo, con un público que pudo escuchar las breves pero esclarecedoras explicaciones sobre el disco y sus canciones.

Vita Insomne “Relaxing cup” acústico en Mimimi

El sitio, que además de este primer (y esperemos que no último) acústico ofrece otras actividades como “El club de los ecolocos”, en el que debaten temas de interés general, ha optado por un modelo de restauración basado en lo ecológico, natural y el comercio justo, lo cual hace el maridaje perfecto para un encuentro musical de estas características.

El grupo, además de presentar sus canciones, interpretó alguna versión (cada vez menos presentes en su repertorio pero recuperadas para la ocasión) y consiguieron crear un ambiente distendido y cercano con el público a base de frescura y cercanía, dos características que definen perfectamente a un grupo que, a pesar de su juventud, tienen muy claro qué es lo que quieren hacer con respecto a la música.

Vita Insomne “Relaxing cup” acústico en Mimimi

Y lo que quieren es sencillamente ser ellos mismos, experimentar y conjugar diversos elementos presentes en el rock y el indie dándoles un toque personal que les distancia del sonido general que suele escucharse en la ciudad.

Aunque es de justicia decir que últimamente están apareciendo algunos grupos que optan por salirse del mencionado “sonido Granada” para buscar su propia personalidad musical y Vita Insomne son uno de ellos.

Celia y Marc (Mimimi) lo tienen claro, si se puede hacer distinto ¿por qué no intentarlo?

Fotos: FOL CONTRERAS