Archivos para octubre, 2015

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Llega la noche del Great Googa Mooga y aunque una no conozca a los grupos que van a actuar, que no era el caso, al menos sabe que lo mejor es ponerse calzado cómodo para bailar como locos a pie de pista. Y es que bajo este nombre encontramos siempre el mejor rock’n’roll y los grupos que más hacen moverse al personal en las salas granadinas y la garantía que ofrece cualquier evento organizado por el no menos cañero Matarife.

Para ir abriendo boca, unos Beautiful Señoritas que llevaron a la sala al público más punkarra para escuchar a estos sevillanos que nada más empezar a tocar te remiten a referencias como The Ventures, 13 th Floor Elevators, Radio Birdman, The Who o The Cramps pero lo hacen desde una perspectiva más acorde con los gustos locales. Vamos, garaje punk a raudales presentado con una potencia y una actitud digna de las mejores bandas del género.

Un potente directo para un grupo que, a pesar de su juventud, no son completamente nuevos en la escena sino que ya venían de Dragsters, un grupo que empezó a dar caña allá por 2005 con temas instrumentales de The Ventures, Link Wray y Trashmen entre otros y que fue el germen de este Beautiful Señoritas que terminan de afianzarse como formación entre 2008 y 2009 incorporando nuevas versiones de otros grupos y empezando a introducir temas propios.

En BoogaClub llegaron para hacerse polvo y hacer que la gente pasara un buen rato disfrutando de esta buena música que tanta falta hace al panorama local para darle otros aires y otros sonidos. Buen directo, buenos temas y mucho ritmo para conseguir que nadie se quedase quieto desde el primer hasta el último tema.

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Como los grandes delitos, o los más pasionales, con “Premeditación, Nocturnidad y Alevosía”, llegaba Ana Fernández-Villaverde, más conocida por todos como La Bien Querida desde que en 2007 decidiera meterse de lleno en el mundo de la música. Lo hacía acompañada de su inseparable David Rodríguez, en formato acústico y en una sala pequeña, Polaroid Club, donde se apretó un público que llenó la sala.

Ataviada con un largo vestido vintage color blanco que le da una apariencia más dulce si cabe y muy acorde con el tono de las canciones de su último disco, esta artista que siempre se ha mostrado peculiar en sus elecciones a la hora de vestirse sorprende ahora imprimiendo ese toque de romanticismo ad-lib a su puesta en escena.

Una puesta de largo (aunque en su caso siempre es así) para un disco que nos ha llegado en pequeñas dosis, diseccionado en “Premeditación” (2014), “Nocturnidad” (2015) y la “Alevosía” (Elephant Record) que viene a cerrar esta trilogía llena de títulos que son la puerta de entrada a temas llenos de amores difíciles, de cuervos que sacan ojos y águilas que arrancan el corazón. Amores complejos a los que enfrentarse con letras igualmente complejas y sentimientos a flor de piel.

Haciendo morir de amor a un público entregado desde los primeros temas, y con una gran dosis de empatía con los que habían ido hasta la sala para cantar con ella los temas más conocidos, no sólo de la mencionada trilogía, sino también de sus anteriores trabajos.

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Hay cumpleaños que se celebran por todo lo alto y los de Discos Bora Bora siempre tienen algo especial, bien sea por lo original y bien escogido de sus carteles o por el buen gusto que tienen Don José y Mariajo para organizar sus fiestas. El resultado es que, desde que anunciaron visita de Aerolíneas Federales a Granada la expectación por ver este grupo vigués formado en plenos 80’ hacía intuir un concierto dinámico y divertido, como no pudo ser de otra forma.

Aterrizaje perfecto de una formación “casi” original con Miguel Costas (New Borde), Silvino D. Carreras (Bollito Singerman), Luis Santamarina  (Dona Sangre) y las voces de Coral Alonso y Rosa Costas que entraron en pista directamente con uno de sus grandes éxitos y directos al grano con su “Rollo porno”.

A partir de ahí, volvían a pedir pista para el despegue con temas como “Asesiné a mi novio”, “Gualberto”, “Non teño diñeiro”, “Mi chica dijo sí”, “Ahora soy feliz”, “Oh, qué calor”, “Soy una punk” (si tenéis más de treinta años seguro os las sabéis todas) y un apoteósico final donde, esta vez sí, todo el público se la sabía, una de las canciones que les hizo más famosos “No me beses en los labios” con la que daban por finalizado un concierto especialmente recomendable para nostálgicos de los 80’ con ganas de “mover el esqueleto” (anda, decidme también que no usabais esa expresión cuando salíais a bailar un sábado noche).

Los bises, dedicados a “Vacaciones” y “Quiero RnR” no aportaban mucho más a la dinámica de un grupo que en plena madurez personal decidieron regresar a los escenarios hace unos años tras un parón de nada menos que veinte años y que lo hicieron recuperando sus éxitos y ese espíritu joven y punk, a veces incluso surrealista y desternillante con el que la banda se hizo con los escenarios de una generación que aún iba a las discotecas a bailar. Veinte melocotonazos en un setlist que resume perfectamente sus diez primeros años en activo.

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Difícil tarea la de sacar a bailar a toda una sala, porque al fin y al cabo, los que estábamos allí lo hacíamos porque queríamos que Xöel López nos sacara a bailar. Sobre todo en noches en las que, en una misma ciudad, todas las salas e incluso el mismo Palacio de Deportes, tenían importantes reclamos en forma de conciertos imperdibles ante los que los melómanos granadinos tuvimos que elegir muy a pesar nuestro. Visto así, algo más de media Sala Tren es un éxito rotundo para una noche en la que el público de la ciudad no pudo estar más repartido.

Éxito absoluto también para los que nos decantamos por escuchar a Xöel López en formato superbanda, acompañado nada menos que por Miguel Rivera (Maga) a la guitarra, Charlie Bautista (Russian Red, Christina Rosenvinge) e Iván González -Chapo (M Clan, Amaral), presentando en directo su último disco, un trabajo que le confirma como uno de los mejores cantantes en solitario de nuestro país.

Paramales” es, sin dudas, la confirmación de Xöel como músico, compositor y poeta porque sus letras hay que escucharlas tranquilamente, tumbado boca arriba mirando el techo, o bailarlas junto al escenario y cantar con él todas las que has sido capaz de aprenderte. Así, tal como explicaba Xöel tras tocar el primer tema “Patagonia”, que también abre el disco, esta era la segunda vez que iba a tocar íntegramente este enorme trabajo con el que se está paseando ahora por los escenarios. Eso sí, alternando casi en una cadencia de una de aquí otra de allá con su anterior trabajo, un “Atlánticos” que ya despertó el interés de un público que ya había tenido a Deluxe entre sus grupos favoritos y que ha ido captando adeptos disco tras disco.

Precisamente de la que fue su banda, Xöel tocó también “Historia Universal (El amor no es lo que piensas)” pasado ya el ecuador el concierto para contentar a sus seguidores de toda la vida, si acaso no podíamos estar ya más contentos con el enorme espectáculo que supuso el concierto.

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Yetiblack + Sölar en Polaroid Club

Publicado: octubre 5, 2015 en Uncategorized

Recién comenzado el Lifeboats Tour de Yetiblack, la de ayer era la segunda fecha de su periplo, nos vamos a Polaroid Club para escuchar en directo cómo suena lo nuevo que se traen entre manos.  Tras ésta quedan seis fechas más para tener la oportunidad de ver de primera mano la evolución de una banda en la que hemos creído desde sus comienzos y ayer nos demostraban que teníamos razón en nuestras primeras impresiones.

Alternando temas del que fue su primer EP con los temas de “Lifeboats”, si algo dejaron claro es que el tiempo que llevan de rodaje les está sirviendo para cohesionar y dar forma a un grupo que si bien desde un primer momento tuvo claras sus tendencias, actualmente se inclina por una línea bien definida en la que el rock se matiza y se mezcla en composiciones melódicas a la vez que contundentes.

Está claro que a  Israel V. Mora (guitarra, coro), Cristóbal Montalbán (bajo), Ale Manca (batería) y Shawn Prest (voz, guitarra, teclado) les ha sentado bien este pequeño kit kat veraniego para asentarse como grupo, mucho más compenetrado en esta última actuación y ganar seguridad a pesar de que son conscientes de que aún pueden dar mucho más de sí. Sin dudas, el mejor concierto de los Yetiblack que hemos tenido la suerte de escuchar por ahora.

Esperemos que esto sea sólo un pequeño adelanto de lo que pueden ofrecer el día 11 de noviembre en la Sala Príncipe, es más estamos seguros de que, si el sonido les acompaña, puede ser uno de los grandes bolos de la temporada de rock granadina.

Tras ellos, otro grupo que también presenta trabajo en estos días, Sölar. Con un rock alternativo que a priori suena interesante no tuvieron sin embargo la suerte de sus predecesores en cuanto a sonido y, desde mi punto de vista, sonaron algo saturados con un exceso de bajo y batería que realmente hubiera sido relativamente fácil de corregir desde la mesa de sonido.

Los granadinos, que muestran influencias que van desde Pearl Jam, Audioslave, Alice in Chains, Incubus, Foo figthers, Sound Garden, experimentan con sonidos post-grunge y hard rock en la búsqueda, siempre compleja, de sonidos propios.

A pesar de la poca justicia que les hizo el sonido, tenemos que decir que el grupo tiene más posibilidades y que defendieron su trabajo durante todo el tiempo de concierto con fuerza y seguridad con lo que, en lo que a actitud se refiere, se ganaron a un público que tuvo que abandonar las posiciones más cercanas para escuchar con algo de nitidez desde el fondo de la sala. Prometemos volver a escucharles en otras circunstancias y dar una opinión que les haga más justicia.

Lástima que la afluencia de público nunca llega a ser la óptima, incluso en una sala pequeña se echó en falta más apoyo del sector “rock granadino” y de tanta y tanta gente que dice apoyar a las bandas locales, lo cual, señores, no puede hacerse desde la barra de un bar con música enlatada.

Una pena también que la iluminación de la sala tampoco diera mucho de sí, por algún motivo los técnicos piensan que freír a las bandas bajo luces rojas les favorece, dificultando sobremanera el trabajo de quienes tratan de inmortalizar tan importantes momentos para ellos.

En el apartado ruegos y preguntas me pido que los técnicos de luces tomen conciencia de que un concierto da para probar muchos juegos de luces y que si, en alguno de esos cambios, facilitan el trabajo de los fotógrafos, la imagen de los grupos y de las propias salas ganará mucho en calidad (y claridad).

Dicho esto, a seguir bebiendo birras en los bares chavales, que algunos de nosotros ya nos encargamos de apoyar el panorama el emergente, cuando las bandas dejen de actuar esperamos no leer muchas quejas y sollozos, que es lo que suele pasar.

Crónica: Redacción 

Fotos: PerseFone

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