No están todos los que son…

Publicado: febrero 2, 2015 en ENSAYO, LICENCIA DE AUTOR, Y DIGO YO...

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Compartía días atrás en las redes sociales un artículo que, bajo el título de “Granada para melómanos” enumeraba unos cuantos locales de moda donde música y músicos se dan la mano para hacer las noches granadinas culturalmente más melódicas a pesar de que, en esta ciudad, no es tan fácil como pudiera parecer a la vista de la cantidad de eventos que se alternan.

Me sorprendía el citado artículo con la inclusión de sitios que, por desgracia, no tienen la repercusión que merecen a pesar de llevar años luchando por aportar no un grano, sino una montaña de arena al panorama musical local, como es el “Tornado”. Un histórico para los más rock’n’rolleros.

Junto a éste, merecidamente, otros sitios que llenan de música la noche granadina pero, cual no fue mi sorpresa a ver que entre estos no se encontraban otros tan históricos o más y que el artículo se quedaba en la superficie, en lo obvio y visible, sin pararse a rascar un poco, a mirar la agenda de la ciudad ni a descubrir otras posibilidades y propuestas que están ahí, en esa Granada para melómanos de la que todos formamos parte.

Enfocaba así el fin de semana con un objetivo que esta vez quería ir más allá de la reseña de tal o cual concierto. Lo que realmente quería saber es qué y cuanto nos ofrece Granada en este sentido y no tenía que trasnochar mucho para empezar, en plena tarde del viernes, en uno de los locales que, si bien no lleva mucho tiempo en Granada, se ha hecho un hueco tamaño camión de bomberos entre nosotros. Se trata de Discos Bora Bora, un local “de los que ya no quedan ni en Madrid”, como decían Sidecar antes de empezar uno de esos intimistas (aunque a veces llenos a rebosar, hasta el punto de que alguna gente se queda en la calle) showcase que nos ofrecen Don Gonzalo y Mariajo y donde puedo presumir de haber escuchado tocar a Neuman en un concierto donde estábamos cinco personas (tres de las cuales éramos mi hija, yo y una amiga de ésta).

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Desde ahí, una cervecita para ir entonando la noche en cualquiera de los muchos bares donde la buena música acompaña a la tapa y el ambiente musical se intuye o donde, realmente, te “codeas” (por aquello de apoyarse ambos en la barra) con los mejores artistas locales. De estos son tantos que si nombrase algunos me dejaría muchos más en el tintero y, a estas alturas, cada uno tiene su “ruta de la música-tapa” favorita para las noches de concierto. Por mencionar sólo uno de ellos lo haré con uno que también acoge acústicos ocasionalmente, El Bar de Eric.

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Desde ahí, a un local que empezaba, este mismo viernes a ofrecer música en directo. Acústicos para amenizar tapas tan poco comunes como el sushi, menos “visto” en cuanto a gastronomía local donde, la estrella de la noche, suele ser el bocata de carne en salsa o la hamburguesa. Se trata de Palinka18, un local situado en Martínez de la Rosa, donde pudimos presenciar la actuación de César Camacho junto a Pepe Olmedo en un acústico lleno de sentimiento, de temas donde la voz de César resuena y ocupa todo el espacio que ya de por sí se quedó escaso con la presencia de gente que iba a escucharles.

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Sin mucha diferencia horaria nos dirigimos desde ahí a otro local que también está apostando por los directos en formato acústico. El Sidecar, un local pequeño que cede una de sus esquinas a los intérpretes y que el viernes nos ofrecía a Charly Gang en la presentación de nuevos temas en solitario, sin banda, con el desgarro de su voz y su guitarra. Entramos ya en la franja horaria donde la cerveza se acompaña de pipas y uno se encuentra en la disquisición de acompañar a Charly con un bourbon o seguir con la cerveza.

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Terminado este concierto uno puede pensar que la noche ya ha dado suficiente de sí, o irse a Planta Baja a seguir escuchando música pero si lo tuyo es el directo como filosofía de música, aún se puede coger el coche y desplazarse apenas 10 km. (Madrid centro tiene más recorrido) y llegar hasta Santa Fe para incorporarse, apenas empezado el concierto, a otro histórico de la ciudad, el Alexis Viernes, que cada fin de semana desde hace muchos años ya, ameniza tu copa con buena música de todos los estilos.

Como evento especial también podemos mencionar que esa misma noche, en el teatro de CajaGranada un concierto benéfico a cargo de The Blues Riders. Y mencionar también, cómo no, que hasta el mes de abril la Casa de la Cultura de Mochachil se incorpora a esta ruta tan melómana con una serie de conciertos que van a acercar el rock a todos los públicos y que empezaba el pasado viernes con Arizona Baby.

Comenzamos el sábado “rebuscando” otros lugares menos mencionados en las distintas revistas, guías y listados varios y nos encontramos con que en la misma noche hay música en directo en otro local de reciente incorporación situado a las afueras de Granada y con una apuesta que va más hacia los grupos de versiones para ofrecer una noche “bailable” a un público menos joven pero con las mismas ganas de pasarlo bien. Se trata de La Catedral, en la carretera Maracena-Albolote donde actuaban Trío de Tres en la noche del sábado.

Encontramos también una atractiva programación con la presencia de Guerrero & Cinzano + Paco Chica en otro sitio que últimamente sorprende con directos como poco variados, se trata de Shade Café & Copas, entre Cullar Vega y  Churriana de la Vega aunque, realmente, no es fácil encontrar el sitio (la primera vez que fui estuve perdida más de media hora) pero para eso está google maps y no está de más mirar la ubicación antes de desplazarse hasta el sitio.

También esa misma noche, para los que son más de tocar que de escuchar, en El Balcón del Realejo nos esperaba una jam sesión donde uno podía acercarse a descubrir cosas nuevas o a mostrar el más reciente trabajo de quienes encuentran en estas jam la oportunidad perfecta para ir echando los dientes en la música.

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Y si alguien piensa que el domingo es para descansar y sestear en el sofá se equivoca, a los granadinos aún nos quedan fuerzas para pasar la tarde (más noche que tarde, para desgracia de quienes trabajamos/estudiamos al día siguiente) y pasarnos por El Trastero Rock Bar a otra de esas jam (Imprudentes por más señas) donde puedo decir que he tenido la suerte de escuchar artistas de una gran talla y disfrutar de propuestas diversas e incluso aportar algún granito de arena.

Pero claro, publicando esto lo único que hago es agrandar el “error” cometido por la omisión del artículo que motiva mi reflexión porque, al fin y al cabo, yo soy la primera que se está dejando otros muchos lugares de esta “Granada para melómanos” en el tintero. Sé que me dejo, por ejemplo, el ciclo Carbónico14, que nos ofrecía este verano una serie de conciertos en el Corral del Carbón y me dejo todas esas actuaciones en la calle, con o sin motivos, para celebrar actos diversos o como parte de algún evento concreto pero eso, y algunos de los mencionados, quedan fuera de la consideración “bares”. Ahora tampoco están todos los que son, pero al menos estoy segura de que son todos los que están.

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