Archivos para abril, 2011

Dentro del ciclo de música y poesía “Maneras de decir” que está teniendo lugar en el Palacio de los Condes de Gabia, ayer les tocó el turno de hablar de “Sobriedad e ironía” a Rafael Espejo y Sr. Chinarro “moderados” por José Carlos Rosales.

La primera parte del “espectáculo”, una pesada parodia de un diálogo/discursión/puesta en común de opiniones entre los tertulianos empezó con un humor fácil por parte del moderador y una serie de respuestas surrealistas por parte de ambos “púgiles” como les denominó Rosales. Quizás, un mayor control de la ironía por parte de todos ellos sin caer en los tópicos y sin echar manos de recursos poco elaborados hubiese dado lugar a una conversación inteligente entre personas a las que les supongo mucha más capacidad verbal que la que pudieron exhibir en este acto.

Fueron cuarenta y cinco larguísimos minutos de escuchar una serie de tonterías que dieron poco de sí y que irónicamente, sólo tocaban forzadamente el tema de la sobriedad y la ironía, intercalando en momentos en los que la conversación ya iba demasiado por los cerros de Úbeda algún poema de Espejo.

Tras éstos, el propio Espejo recitó con fondo musical y luego destrozó musicalmente una serie de poemas suyos y una canción de Luque (Sr. Chinarro) que hizo pensar a más de uno aquello de “poeta a tus poemas”.  El autor, si no es demasiado bueno recitando, cantando llega a niveles catastróficos. Se agradece siempre la buena intención pero ésta no puede ser excusa para determinadas escenas.

Por último, Sr. Chinarro le puso mucho interés a musicar un poema de Rafael Espejo (sin demasiado acierto) y tras éste, devuelto el  “favor” del anterior al usar una de sus canciones (flaco favor, por cierto) sí pudimos ¡¡por fin!! disfrutar de un rato de música de Antonio Luque que fue interpretando, a petición del público, algunas de sus más conocidas canciones. Un acústico muy íntimo donde se dejó querer por sus fans (sin duda eran la mayoría de los que llenaban la sala) y les premió con una muy buena actuación que dejó al final un buen sabor de boca que compensaba la pesadez de la primera parte de este ciclo que espero, en otras ocasiones, de más de sí.

Guadalupe Plata en el Planta Baja

Publicado: abril 29, 2011 en MÚSICA

Desde que les vi la primera vez dentro de la jaula de la Whö Rock Bar y luego en el Teatro Alhambra, los ubetenses Guadalupe Plata no dejan de sorprenderme se han convertido en uno de esos grupos que uno quiere volver a ver cuando regresan por esta tierra. Esta vez, en el Planta Baja, con los sevillanos The Milkyway Express volvieron a dar un pedazo de concierto tremendo. Algún problema de sonido y el calor tal vez no ayudaron mucho pero el grupo se lució a pesar de los problemas y una vez más demostró el por qué cada vez están mejor considerados en el panorama musical español.

Según el texto que incorpora la edición digital de la Guía Go: “Guadalupe Plata constituyen un collage sonoro construido con parches arañados de la cara pantanosa del Rock & Roll: Hound Dog Taylor, Billy Childish, Captain Beefheart, Jeffrey Lee Pierce, Screamin’ Jay Hawkins… Aunque no les basta con explotar sus cualidades revisionistas, también ponen de su parte explorando guiños propios de la tierra en la que crecieron.  El día 28 sentiremos en directo esa mezcla de tensión, hipnosis, obsesión y sexualidad contenida que transmite la genial banda de Úbeda Guadalupe Plata. Les acompañarán los sevillanos The Milkyway Express, banda de rock-blues con ramalazos psicodélicos y folkcountry del Delta, como reza su myspace, y cuyo estilo y sonido harían estremecer al mismísimo diablo que compró el alma de Robert Johnson. ”

Lo cual puede traducirse en que la música de este grupo es tan dificil de describir que, apoyándose en un lenguaje sonoro y rebuscado cada uno intenta hacer como si supiera qué tipo de música hace Guadalupe Plata, lo cual, puedo asegurar, es técnica y estilíticamente imposible. La mezcla de influencias, de sonidos, la innovación que ejecutan sobre éstos, todo tiene un sello propio. Sencillamente, son, Guadalupe Plata. Y punto.

Como cada día

Dicen que un chute de heroína es como besar a DiosDon Winslow

Como cada día

durante los últimos diez años,

el ángel yonki se sentó

en el único sillón

que quedaba en la casa.

Así comenzaba el ritual.

Sacó

una pequeña cantidad

de heroína pura

—parecía azúcar moreno—

de una bolsita transparente.

La colocó cuidadosamente

en una cucharilla de café,

añadió unas gotitas de agua

y, después, aplicó un hilillo de calor

con la llama azulina

de un mechero barato.

Mientras la mezcla se cocía,

su olor iba expandiéndose

por toda la sala.

Era un olor difícil de describir,

pero a él siempre le hacía pensar

en pájaros volando después de la lluvia.

Luego se ató

un trozo de goma

en la parte superior del ala.

Tomó entre sus dedos

sarmentosos

una jeringuilla de plástico

—no acertaba a comprender

cómo algunos yonkis

odiaban la jeringa—,

la acercó a la cucharilla

y absorbió la mezcla.

Respiró hondo,

una, dos, tres veces

y acercó la finísima aguja a la vena,

a punto de explotar.

La clavó despacio.

Y empezó a apretar el émbolo.

El néctar —este era el nombre

que a él le gustaba usar—

se abría paso por la marea roja

con la fuerza de un huracán.

Y llegaba hasta el rincón

más alejado de su cuerpo.

Un sonido fino, brillante,

como de mercurio líquido

—ahora pensaba en Dylan—,

empezaba a llenar la habitación.

Una felicidad invisible

se iba apoderando,

milímetro a milímetro,

de todo su ser.

Y la oscuridad daba paso

a la luz más hermosa

y el dolor dejaba de ser

una sensación física

para convertirse

en un recuerdo borroso

y él volvía a creer

—aunque fuese sólo

por unos instantes—

en la bondad infinita

del universo.

Y en esos momentos

no le preocupaba,

en absoluto,

haber sido expulsado

del Paraíso

para toda la Eternidad.

(De El placer de ver morir a un ángel, Huerga Y Fierro Editores, 2011)

Feliz San Jordi, feliz día del Libro…

Publicado: abril 23, 2011 en LIBROS

Desde el mismo título, “El placer de ver morir a un ángel” inquieta y a la vez seduce e invita a la lectura.  El lector que se aproxima al nuevo poemario de Rafael Calero no deduce, a través de su portada, la fuerza de los versos que va a encontrar en su interior. Se trata sin dudas, a mi juicio,  del poemario más redondo y más intenso de este autor.

El libro se presentará próximamente en varios lugares de los cuales supongo que él mismo informará en su “Margen Izquierda  por lo que habrá que estar pendientes del mismo. En él, lejos de los versos de amor y vida a los que ha tenido acostumbrados a sus lectores, desnuda (si es que alguna vez estuvieron vestidos) el interior de una serie de ángeles de hiriente humanidad. Sus errores, sentimientos, miedos y frustraciones. Su propia muerte de ángel revestida de angustiosa cercanía.

Versos para leer poco a poco, perdiéndose en cada uno de los ángeles. Versos para replantearse el verdadero sentido de muchas cosas. Versos que Rafael Calero nos deja para que nos deleitemos con un placer tan efímero como el de ver morir a un ángel.

Desde que Lapido presentó su disco en Granada hace unos meses ante un escaso público debido a la poca capacidad del Teatro Isidoro Máiquez, donde presentó “De sombras y sueños” en diciembre. Tras quedarse mucha gente fuera esa noche se le esperaba con ganas en Granada. Pero no es por eso por lo que la Copera se llenó anoche sino porque este “profeta en su tierra” tiene un público fiel que le sigue y una gran cantidad de público que se acerca por primera vez a su música.

El concierto comenzó con una puntualidad asombrosa para lo que suelen ser los conciertos en esta tierra y a las 21,30 h. ya veíamos a Lapido en el escenario junto a su banda. Al comienzo un poco “suaves” y como si no se encontrasen completamente a gusto. Un cambio de guitarra por parte de Lapido y por fin un concierto “en crescendo” que el público se resistía a dar por terminado haciendo salir dos veces al grupo para los bises.

A pesar de que la mayoría de gente que estabamos allí esperábamos una presentación de su disco “al uso”, Lapido, que fue coreado en numerosas ocasiones por los asistentes, fue recordando canciones de discos anteriores como son  Sigo esperando, Nadie besa al perdedor, La antesala del dolor y Cuando el ángel decida volver, y otras genialidades como En mil pedazos, El Dios de la luz eléctrica o Nunca se sabe.

Entre ellas sonaron una buena parte de las canciones de su último disco como fueron  Antes de morir de pena, La hora de los lamentos, Lo creas o no, Vuelta a empezar, Paredes invisibles y En el más allá, una de las más coreadas por el público.

Y como gran parte de sus fans venimos desde su época en 091 y él lo sabe no quiso defraudar a su público y nos regaló  Zapatos de piel de caimán, Esta noche, y una versión de Otros como yo que arrancaron los gritos de la gente emocionada por volver a escuchar esos temas de siempre.

Tras dos horas de concierto bises incluidos, Lapido se despidió de los granadinos con Espejismo y con la emoción de ese pedazo de grupo con Popi González, Paco Solana, Raúl Bernal, Víctor Sánchez, músicos sin los que obviamente, Lapido no sonaría con este directo tan potente como el que pudimos disfrutar anoche.

Me acuesto  con la certeza de que ya no construiremos más versos con él y con la pena de que no haya podido ver en la calle ese proyecto de libro del que puso también una parte de sus cimientos. José Luís Zúñiga ha muerto. Me encuentro la noticia en varios blogs de poetas y en un correo de mi buen amigo Antonio Díez y lo único que puedo decir es que no sé qué decir en un momento así. Todo lo que se dice en estos instantes son tópicos y ningún tópico va a reflejar, hoy por hoy, cómo nos sentimos los que hemos compartido versos con este pedazo de poeta, cantautor y sobre todo… amigo.

Otros poetas han sido capaces de contar mucho mejor lo que sienten con ésta pérdida. Para saber más, basta con visitar el blog de cualquiera de ellos, yo no sé qué podría contar de una persona a la que aprecié mucho en poco tiempo. Ni siquiera una despedida simbólica, en adelante, lo que hagamos para recordarle será como si aún recitara junto a nosotros.