Primav-Eros en el jardín de la Biblioteca de Andalucía

Publicado: mayo 28, 2010 en EVENTOS, POESÍA

En esta ocasión, la mejor forma de contar cómo fue el recital “Primav-Eros” es dejaros con las palabras de introducción de Juan Carlos Friebe y que leímos entre él y yo. Un texto muy explicativo que seguro ayudará a entender por qué este recitar. Además de esto sólo agradecerle a Juan Carlos que contara conmigo para el recitar, fue un placer compartir allí un poco de mi poesía.
Saxofonista: Rubén Martín García

Presentación: J.C.Friebe

Lectora (1): María Villa
Lectora (2): Azanasía Karantzía
Lectora (3): Alberta Gallego
Lector (4): Dionisio Pérez Venegas
Lector (5): Juan Carlos Friebe

Poeta invitado: Antonio Carvajal

EXPLICACIÓN

Hoy, con su permiso, nos permitimos un pequeño capricho en Mayo, mes por excelencia de la primavera, que ya casi se transforma en verano… Un capricho muy propio de Cupido travieso, que nos ha llevado a convertir en primav-Eros lo que en realidad tiene una raíz bien distinta, pues primavera proviene de “primum ver”, primera parte del verano; también de “primaevitas”, primera edad… Pero ¡ay!, ¿cómo resistirnos, a veces, a juguetear con las palabras, como ese alado dios con los corazones humanos?

Como bien dice Octavio Paz en su libro “La llama doble”, la relación entre erotismo y poesía es tal que pude decirse, sin afectación, que el primero es una poética corporal y que la segunda es una erótica verbal, pues el erotismo no es mera sexualidad: es ceremonia y representación. El erotismo es, en sí mismo, metáfora. La poesía, continuará diciendo, se desvía del fin natural del lenguaje, las palabras no dicen las mismas cosas que en la prosa y, concluye, pone entre paréntesis a la comunicación como el erotismo a la reproducción: o a la cópula. El erotismo es invención: el sexo siempre el mismo.

¿Pero qué poemas elegir estando la poesía preñada de amor, de erotismo, de carnalidad? Hemos procurado ceñirnos a la poesía escrita en castellano, siendo conscientes de cuánta belleza dejábamos atrás en el camino; también a la más próxima a nosotros, históricamente, dejando atrás cuántas joyas… A miles de extraordinarios autores de todos los tiempos, incluido el nuestro, que han escrito cuántos poemas imprescindibles…

Sin embargo, hemos querido que la selección fuese variada, y detenernos en algunos momentos claves en la evolución de este sentimiento que tan bien conocemos, para nuestra suerte o nuestra desgracia, que todos hemos gozado y padecido, que tanto deseamos y del que tantas veces nos arrepentimos desear.

Si la pornografía, que ha existido durante toda la historia del ser humano, fue es su origen la contrapartida de los tabús y las prohibiciones, y vive y muere en lo explícito, el erotismo es, en el fondo, la historia de la cultura del amor entre los seres humanos, y vive de sutilezas –aunque Eros es también burlón y picante- de una promesa de una dicha que culminará o no en un encuentro sexual…

Leeremos pues, requiebros de amor cortés, poemas de desengaño, versos socarrones y burlescos, o abiertamente procaces y groseros, y delicias eróticas con las que esperamos pasen un rato agradable. Comenzaremos con algunos ejemplos del medievo, nos adentraremos en el Siglo de Oro, abusaremos de Quevedo, daremos un paseo por la Ilustración hasta llegar a nuestro Segundo Siglo de Oro. Al final, tendremos ocasión de escuchar también la poesía que hoy mismo, en Andalucía, se escribe en torno a ese sentimiento, o a ese complejísimo sistema de alteraciones químicas que produce ese sentimiento que llamamos amor y que no es sólo contemplación de un ideal: que también es carnalidad pura, encuentro y abandono de los cuerpos.

Nos acompañará un saxofonista, por supuesto con su saxo, que dividirá las distintas secciones de la lectura, que tendrá cinco partes: introducción, poesía lírica medieval, poesía del Siglo de Oro, poesía de la Ilustración, y poesía de los Siglos XX y XXI. Puesto que hemos sufrido alguna baja de consideración en los participantes previstos, tendré que aburrirles, muy a menudo, con mi presencia.

Ruego me perdonen.

NATURALEZA de Eros y Cupido

LECTORA 1 (MARÍA VILLA) Algunos sostienen que Eros, salido del huevo del mundo, fue el primero de los dioses, pues sin él ninguno de los demás habría podido nacer. Protógono, el ‘primero en nacer’… así lo vio Aristófanes, en una de sus obras, incubado por Nix, (la Noche) e hijo de Érebo (la Oscuridad). Contemporáneo pues de Gea, la Madre Tierra, y de Tártaro, niegan que tuviera padre o madre, como ésta no fuera Ilitía, diosa de los alumbramientos, «la que viene en ayuda de las mujeres en el parto»: su significado es que no hay amor tan fuerte como el materno.

Otros sostienen que era hijo de Afrodita y de Ares, e incluso del propio padre de aquélla, Zeus, lo que sugiere que la pasión sexual ni siquiera se detiene ante el incesto… Era un niño indómito que no mostraba respeto por la edad ni la posición social, sino que volaba de un lado a otro con alas doradas disparando al azar sus flechas afiladas o incendiando desenfrenadamente los corazones con sus terribles antorchas.

Su representación coincide con la romana, donde se encarna en Cupido y, parecido a un ángel, es hijo de Venus y de Marte. Al ser hijo de los dioses de la guerra y del amor, Cupido resulta ser el dios de los enamorados. Suele ser también representado por un niño alado, que a menudo aparece disparando sus flechas con los ojos cubiertos por una venda, lo que significaría cuán alejado del razonamiento se encuentra el amor.

Otros mitos, también, consideran que Eros fue el resultado del amor prohibido de Afrodita y Adonis… Para Platón fue concebido por Poros (la abundancia) y Penia (la pobreza) en el cumpleaños de Afrodita. En algunas versiones tenía dos hermanos, Anteros, personificación del amor correspondido, e Hímero, la del deseo sexual. A Eros en cualquier caso, nunca se le consideró un dios lo suficientemente responsable como para figurar entre la familia gobernante del Olympo. Su santuario más famoso se hallaba en Tespias, donde le rendían culto como un simple pilar fálico.

Una de las primeras apariciones del amor es la leyenda de Eros y Psique. Eros el cruel, cuyas flechas no respetan ni a su madre ni al mismísimo Zeus, se enamora de una mortal, Psique, personificación del alma. Pero no es un amor ideal, sino un amor recíproco y correspondido. La poesía amorosa sostiene uno de los pilares básicos de la literatura de todos los tiempos, que es casi decir de la existencia humana; por su presencia, o por su ausencia, es junto a la muerte, junto a la vida, uno de los temas universales de nuestra mejor poesía.

Anuncios
comentarios
  1. Voltios dice:

    me alegro que los disfrutases

  2. Gracias Voltios, es un lujo ver que siempre andas por ahí. Besos!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s