Archivos para abril 24, 2010

Michael Jacob tiene, como buen inglés, un sentido del humor que refleja cláramente las diferencias culturales entre ingleses y españoles, sobre todo, con los andaluces a quienes ha convertido en personajes de una novela que inmortaliza un pequeño pueblo jienense llamado Frailes.

Sobre el libro que presentó ayer en la Casa de los Tiros, Paul Preston afirma que con esta novela Jacob ha convertido Frailes en el Macondo español, pero la verdad, habrá que leerlo para poder corroborar o no sus palabras. Macondo es mucho Macondo.

Lo que sí pudimos escuchar ayer durante la presentación fueron las situaciones y personajes que han llevado a Jacob a escribir este libro y a presentarlo en el Cinema España de Frailes a pesar de que alguno de los vecinos se ha sentido identificado con algún personaje y ha demandado a Jacob por ese hecho. Anécdotas aparte, el libro no puede encasillarse dentro de la literatura de viajes a la que nos tenía acostumbrados el autor ya que no relata su paso por una ciudad determinada, sino sus vivencias una vez asentado en ella puesto que Jacob es, en estos momentos, un frailero adoptivo bien integrado en el pueblo.

Viene del frío, de una Holanda natal que abandonó para marcharse a Venezuela por motivos político-militares y desde allí nos trae parte de su trayectoria en estas figuras, la mayoría de ellas femeninas, que se exponen hasta el día 25 en la Casa de los Tiros.

Sus figuras, de volúmenes rotundos conmueven a la vez que dejan al espectador cierta desazón al observar cómo, algunos de los cuerpos se nos muestran casi como cadáveres, apergaminados. Muchas de sus figuras resultan sobrecogedoras, otras invocan un erotismo de lo voluminoso, lo redondo, lo exhuberante.

Mujeres criollas, de rasgos exagerados, que hacen de la espera, del estar o abandonarse en una hamaca, silla, cama, como elemento anecdótico añadido para resaltar la acción-no acción en que las sumerge, un acto en sí mismo. Una acción. Un suceso. El hecho de la espera como momento vital.

Sólo pueden verse hasta mañana, pero de verdad, merece la pena darse una vuelta por la Casa de los Tiros sólo por ver estas magníficas esculturas de Zitman.