Archivos para febrero 16, 2010

INVICTUS

Publicado: febrero 16, 2010 en CINE

TÍTULO: Invictus (2009)
DURACIÓN: 134 min.
DIRECTOR: Clint Eastwood
FOTOGRAFÍA: Tom Stern
REPARTO:
Morgan Freeman, Matt Damon, Tony Kgoroge, Julian Lewis Jones, Adjoa Andoh, Patrick Mofokeng, Matt Stern, Leleti Khumalo

PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures

http://invictusmovie.warnerbros.com/

En algunos momentos, saber cómo va a terminar una película. Conocer qué pasa en la historia que estamos viendo puede restarle emoción. En ese caso, que una película esté dirigida por Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon suple con creces esa emoción y la sustituye por un disfrute a otro nivel de las escenas de esa película.

Ya me ocurrió con “Salvador”, otra que al conocer el final parecía que no iba a ser capaz de llegar al espectador y sin embargo la carga emocional que pone el protagonista en su papel hicieron olvidar incluso qué ocurre al final de la historia que cuenta.

En este caso olvidarlo es difícil pero sí se va tomando conciencia a través de la maravillosa interpretación de Morgan Freeman de la calidad humana de uno de los dirigentes más carismáticos y una de las personas más influyentes de nuestra era, Nelson Mandela. Ahí si que se olvida en muchos instantes que hay un actor tras la caracterización y son muchas las ocasiones en que parece estar emitiéndose un documental más que una película. Freema lo borda, lo absorbe, lo integra en sí mismo y se transforma en una persona que fue capaz de cambiar el curso de la historia de su país.

La película es lo que es y no se puede buscar otra cosa en ella. Un país que empieza a dejar a un lado un régimen tan injusto e inhumano como el apartheid. Un país dividido en blancos y negros. En aficionados al fútbol o aficionados al rugby. En los que portan una bandera y entonan un himno y los que siguen aferrados a una antigua bandera con todo su simbolismo negativo para una sociedad que sufrió durante años una de las injusticias más grandes que ha conocido la historia actual.

En la película vemos cómo Mandela, consciente de que podía unir a su país a través de un deporte apoya al equipo sudafricano de rugby, consigue que todo el país se aficione a este deporte y que apoyen unos colores y a unos jugadores que finalmente les llevan a ser campeones del mundo consiguiendo con ésto que todo el mundo se sienta miembro de una unidad sin distinción de color ni raza.

La realidad no fue tan sencilla, los rencores no se olvidaron tan fácilmente y la gente no perdonó con tanta rapidez, pero poco a poco y la situación actual de este país tampoco pasa por su mejor momento pero como película está bien hecha, bien interpretada y resulta creíble para quien no se plantee demasiado a fondo la realidad social sudafricana, pero eso… ya es otra película.
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Una construcción de lujo. Buenos materiales, sólidos y unas ganas de construir, reconstruir y deconstruir que fueron directamente responsables de que todo saliera tan bien la noche del sábado en Los Diablos Azules.


Al final fuimos 13… el día 13. El frío nos jugó una mala pasada dejando fuera de juego a tres de los anunciados en el cartel. Espero que se hayan recuperado, se les echó de menos aportando su granito de arena para este edificio tan singular, esta casita de versos que nos hicimos a medida para resguardarnos de la nieve madrileña.


Fue, sin dudas, un cálido refugio donde compartir inéditos con un lujo de poetas como son Antonio Díez, Gsús Bonilla, Francisco Brives, David Refoyo, José Luís Zúñiga, Santiago Tena, José Naveira, Isabel García Mellado, Iñaki Echarte, Javier Belinchón, Hasier Larretxea, Marcus Versus y yo.

Realmente fuimos 12 más uno y la variedad de voces, estilos, temas, tendencias e influencias quedó patente mientras los poetas, agrupados de tres en tres iban subiendo al escenario a compartir algunos de sus poemas. Hubo poemas sobre amor, sobre vida, sobre el hoy, voces contundentes, voces enamoradas y voces a salvo del desamor. Hubo poemas en castellano, euskera y gallego. Hubo poemas largos y poemas cortos. Hechos hace años y escritos para este recital. Más no se podía pedir y por supuesto, todos los que estábamos allí disfrutamos este momento.


Y lo del doce más uno no es huir de la mala suerte. Realmente, fuimos doce poemas recitando poemas inéditos y un poeta quemando sus viejos versos. Marcus Versus (cómo no) se decidió a quemar su poemario sobre el escenario dando lectura, por última vez a algunos de sus más leídos poemas y asegurando que nunca más volverá a leerlos.

El toque de improvisación y originalidad lo tuvimos al final cuando un grupo de personas celebrando el carnaval entró en el local altavoces en mano vestidos de “COP” cacheando a Marcus Versus, simulando un registro y una desinfección del local dejándonos a todos sorprendidos no tanto por la original intervención sino porque tratábamos de averiguar si alguno de nosotros era responsable de lo que estaba ocurriendo.

Una noche espectacular en muchos sentidos. Una noche que supone el principio de un proyecto constructivo que nos traerá alguna que otra sorpresa próximamente. Y espero, que no sea la última noche.