Archivos para febrero, 2010

No tienen ningún disco en mercado (a ver si insistiendoles conseguimos que graben alguno) pero llevan más de diez años haciendo jazz al más puro estilo clásico. Nueva Orleans trasladada a cada uno de los escenarios que pisan. Por ahora se les puede escuchar en su MySpace.

Suenan muy bien aunque algunos de sus finales se descordinan un poco pero aún así, desde que comienzan a tocar es inevitable empezar a moverse al rimo de su música y terminar bailando con ganas. Ayer, en el Alexis parecían estar en un escenario hecho a medida de su música. El humo, el ambiente e incluso el escenario inexistente, a pie de sala, con esa autenticidad que le da el local que es un referente en Granada a la hora de escuchar música.

Personalmente, prefiero ésto a escuchar música en una sala aunque está claro que cada tipo de música encaja mejor en un local y para la “Potato Head Jazz Band” éste era el sitio apropiado.
Se disfruta escuchándoles y el concierto, que va de menos a más musicalmente hablando nos deja al final con ganas de más. Hubo bises, pero aún seguiríamos allí si ellos no hubieran dado por terminada la actuación. Un grupo para seguir y para estar al tanto de sus andanzas musicales sobre todo si os gusta el jazz como se ha escuchado toda la vida.

Las consecuencias de Enrique Bunbury

Publicado: febrero 20, 2010 en MÚSICA

TÍTULO: Las consecuencias
AUTOR: Enrique Bunbury
FORMATO: Vinilo y CD
AÑO: 2010

No sé si es su disco más redondo, como ya se ha dicho por ahí (a mí me parecen todos redondos y no sólo en el sentido literal de la palabra). Sé que me gusta mucho.
Desde la primera canción se permanece atento a la música y la letra de este nuevo trabajo de este artista tan controvertido a raíz de sus declaraciones, a veces demasiado pedantes. Pero sin dudas, es uno de los mayores artistas que tiene nuestro país en la actualidad.
Alguna vez, comentando su discografía he comentado que a Bunbury se le escucha y se le perdona toda esa inmodestia que demuestra al hablar. Pero ¿por qué tiene que ser modesto alguien que se sabe muy bueno en lo que hace?
Al margen de todo ésto, su sexto trabajo en solitario “Las consecuencias” es una obra como suelen denominarse ahora este tipo de grabaciones, intimista. Muy acústico y sin grandes alardes técnicos vuelve a una sencillez interpretativa que a Bunbury le va como anillo al dedo, siendo como es, amante del buen directo.
Como adelanto ya tuvimos el “Frente a frente” de Jeanette donde Miren Iza (de Tulsa) colabora con él y en resto del disco según el propio autor “Es el disco más oscuro, profundo y down tempo que he grabado en mi vida“.
Letras con “verdades como puños” donde uno ve pasar su propia vida a ritmo musical, letras que hacen pensar y reflexionar, muy del estilo del que fue líder de uno de los grupos más carismáticos del panorama español y ahora, para disfrutarle nos deja este nuevo disco.

Souvenir de Sara Toro

Publicado: febrero 20, 2010 en POESÍA

TÍTULO: Souvenir
AUTOR: Sara Toro
EDITORIAL: La Bella Varsovia
EDICIÓN: diciembre 2009
68 páginas

El de Sara Toro es realmente lo que anuncia ser. Un montón de recuerdos, de retazos de ellos más bien, enlazados magníficamente en unos poemas claros y directos como lo es la propia autora.
El poemario comienza, como no podía ser de otra forma, con un “Alguien que me quiere mucho me ha traído este souvenir de… ” a partir de ahí, sus recuerdos se dividen en: Souvenir, Postales y Delicatessen. Tres partes para un libro en el que la autora va dejando situaciones vividas en forma de poema.
Son poemas cortos pero que contienen por separado toda una descripción que Sara sólo esboza y el lector continúa mentalmente porque es un libro que al terminar de leer siempre te deja uno o más souvenir.

EL IMBÉCIL

Era una criatura detestable
en el plano moral, un ser abyecto,
una abominación lovecraftiana.
Luis Alberto de Cuenca
Érase un príncipe batracio,
un convertidor de antiprincesas,
la bacteria en el cetáceo
que no logró digerir a Jonás.
Una complicada tesis doctoral,
una palatal en el sistema de la lengua,
el rey Midas de la decrepitud,
una fosa séptica hecha hombre…
Érase yo, la criatura infame
que lo acogió y amamantó en su lecho.

Un lujo de presentadores, Enrique Seijas y Anunciatta Vinuesa. Cada uno con su estilo personal. Claro, contundente y expresivo el análisis que hizo Enrique de mi libro. Poética y llena de matices la de Anunciatta. Distintas y complementarias. Dos puntos de vista que agradecí como autora. Me sigue costando trabajo ser consciente de que es de mí y de mi trabajo de quien se está hablando. Ya me ocurrió con el fantástico prólogo de David Gonzáles y me sigue ocurriendo cada vez que alguien ha presentado mi libro.

Un lujo de asistentes con quien comparto afición a la poesía y otras muchas cosas que les trajeron hasta la Asociación de la Prensa ayer. Venían para escuchar este “Amar puede matar” que me está dando muchas satisfacciones no sólo en las presentaciones, donde comunicar y compartir es algo que me llena de verdad durante ellas a pesar de los lógicos nervios que aún aparecen hasta que tomo conciencia de que estoy entre amigos y lo único que esperan es, escucharme leer.
Y un lujo de amigos y compañeros que están apoyándome tanto no sólo con este libro sino con todas las cosas que voy emprendiendo en la vida. Gracias a todos por haber estado ayer ahí.

Nos vemos luego…
Lugar: Asociación de la Prensa
C/ Escudo del Carmen, 3 (Granada)
a las 20,00 h.

INVICTUS

Publicado: febrero 16, 2010 en CINE

TÍTULO: Invictus (2009)
DURACIÓN: 134 min.
DIRECTOR: Clint Eastwood
FOTOGRAFÍA: Tom Stern
REPARTO:
Morgan Freeman, Matt Damon, Tony Kgoroge, Julian Lewis Jones, Adjoa Andoh, Patrick Mofokeng, Matt Stern, Leleti Khumalo

PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures

http://invictusmovie.warnerbros.com/

En algunos momentos, saber cómo va a terminar una película. Conocer qué pasa en la historia que estamos viendo puede restarle emoción. En ese caso, que una película esté dirigida por Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon suple con creces esa emoción y la sustituye por un disfrute a otro nivel de las escenas de esa película.

Ya me ocurrió con “Salvador”, otra que al conocer el final parecía que no iba a ser capaz de llegar al espectador y sin embargo la carga emocional que pone el protagonista en su papel hicieron olvidar incluso qué ocurre al final de la historia que cuenta.

En este caso olvidarlo es difícil pero sí se va tomando conciencia a través de la maravillosa interpretación de Morgan Freeman de la calidad humana de uno de los dirigentes más carismáticos y una de las personas más influyentes de nuestra era, Nelson Mandela. Ahí si que se olvida en muchos instantes que hay un actor tras la caracterización y son muchas las ocasiones en que parece estar emitiéndose un documental más que una película. Freema lo borda, lo absorbe, lo integra en sí mismo y se transforma en una persona que fue capaz de cambiar el curso de la historia de su país.

La película es lo que es y no se puede buscar otra cosa en ella. Un país que empieza a dejar a un lado un régimen tan injusto e inhumano como el apartheid. Un país dividido en blancos y negros. En aficionados al fútbol o aficionados al rugby. En los que portan una bandera y entonan un himno y los que siguen aferrados a una antigua bandera con todo su simbolismo negativo para una sociedad que sufrió durante años una de las injusticias más grandes que ha conocido la historia actual.

En la película vemos cómo Mandela, consciente de que podía unir a su país a través de un deporte apoya al equipo sudafricano de rugby, consigue que todo el país se aficione a este deporte y que apoyen unos colores y a unos jugadores que finalmente les llevan a ser campeones del mundo consiguiendo con ésto que todo el mundo se sienta miembro de una unidad sin distinción de color ni raza.

La realidad no fue tan sencilla, los rencores no se olvidaron tan fácilmente y la gente no perdonó con tanta rapidez, pero poco a poco y la situación actual de este país tampoco pasa por su mejor momento pero como película está bien hecha, bien interpretada y resulta creíble para quien no se plantee demasiado a fondo la realidad social sudafricana, pero eso… ya es otra película.

Una construcción de lujo. Buenos materiales, sólidos y unas ganas de construir, reconstruir y deconstruir que fueron directamente responsables de que todo saliera tan bien la noche del sábado en Los Diablos Azules.


Al final fuimos 13… el día 13. El frío nos jugó una mala pasada dejando fuera de juego a tres de los anunciados en el cartel. Espero que se hayan recuperado, se les echó de menos aportando su granito de arena para este edificio tan singular, esta casita de versos que nos hicimos a medida para resguardarnos de la nieve madrileña.


Fue, sin dudas, un cálido refugio donde compartir inéditos con un lujo de poetas como son Antonio Díez, Gsús Bonilla, Francisco Brives, David Refoyo, José Luís Zúñiga, Santiago Tena, José Naveira, Isabel García Mellado, Iñaki Echarte, Javier Belinchón, Hasier Larretxea, Marcus Versus y yo.

Realmente fuimos 12 más uno y la variedad de voces, estilos, temas, tendencias e influencias quedó patente mientras los poetas, agrupados de tres en tres iban subiendo al escenario a compartir algunos de sus poemas. Hubo poemas sobre amor, sobre vida, sobre el hoy, voces contundentes, voces enamoradas y voces a salvo del desamor. Hubo poemas en castellano, euskera y gallego. Hubo poemas largos y poemas cortos. Hechos hace años y escritos para este recital. Más no se podía pedir y por supuesto, todos los que estábamos allí disfrutamos este momento.


Y lo del doce más uno no es huir de la mala suerte. Realmente, fuimos doce poemas recitando poemas inéditos y un poeta quemando sus viejos versos. Marcus Versus (cómo no) se decidió a quemar su poemario sobre el escenario dando lectura, por última vez a algunos de sus más leídos poemas y asegurando que nunca más volverá a leerlos.

El toque de improvisación y originalidad lo tuvimos al final cuando un grupo de personas celebrando el carnaval entró en el local altavoces en mano vestidos de “COP” cacheando a Marcus Versus, simulando un registro y una desinfección del local dejándonos a todos sorprendidos no tanto por la original intervención sino porque tratábamos de averiguar si alguno de nosotros era responsable de lo que estaba ocurriendo.

Una noche espectacular en muchos sentidos. Una noche que supone el principio de un proyecto constructivo que nos traerá alguna que otra sorpresa próximamente. Y espero, que no sea la última noche.