Dorotea Lange en el Monasterio de Veruela (Zaragoza)

Publicado: noviembre 8, 2009 en EXPOSICIONES, FOTOGRAFIA
Como al volver a casa la exposición en el Monasterio de Veruela (Zaragoza) ya había finalizado tampoco me he dado mucha prisa en escribir este post pero “Los años definitivos” es una muestra itinerante y va a poder visitarse pronto en otras ciudades.
Dorotea Lange es conocida sobre todo por sus fotografías para ilustrar “La Gran Depresión” y sus terribles consecuéncias en Estados Unidos. Una de sus más famosas fotografía “Madre migrante“, que puede verse arriba, dio la vuelta al mundo y sigue siendo hoy en día la imagen que más define a esta fotoperiodista.
Supo captar no sólo instantes significativos, sino el mundo interior de las personas a quien iba fotografiando. Sus retratos son capaces de captar el alma de las personas, sus sentimientos más profundos y sacarlos a la luz como antes habían hecho algunos grandes pintores. Personas y paisajes eran para ella partes de un universo que dejaba su huella en esta ocasión en forma de fotografía.
A comienzos de la gran depresión, Dorotea cogió la cámara y observó a través de ella lo que ocurría en las calles, las migraciones, los parados, la vida de los niños durante esos años. Posteriormente fotografió otros importantes momentos en la historia mundial, como la evacuación de los japoneses estadounidenses en los campos de concentración del occidente del país. Cubrió todos los actos de reubicación de los japoneses, su evacuación temporal en centros de reunión y los primeros campos permanentes. Eran fotografías tan críticas que dieron lugar al embargo por parte del ejército.

Sobre su vida personal sabemos que “Dorothea Lange fue una niña enfermiza (contrajo la polio y le quedó una cojera permanente), solitaria y triste, que había superado a duras penas el abandono de su padre. Se trasladó a Nueva York y allí asistió a talleres de retrato de Arnold Genthe y a cursos de fotografía de Clarence H. White. Al parecer había pensado dar la vuelta al mundo, pero le robaron todo cuando tenía y optó por quedarse en la ciudad. Abrió un estudio de retratista. No tardaría en conocer a la gran fotógrafa Imogen Cunningham y al artista Maynard Dixon, que sería su primer marido. Años después confesaría: “Solo fotografiaba a la gente que me pagaba y eso me molestaba”.
Hasta su muerte en 1965, a los 70 años, realizó fotografías tan impactantes que han dado lugar a exposiciones y catálogos que aún se siguen estudiando como parte imprescindible del fotoperiodismo a nivel mundial.
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