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No me gustaría palmarla.- Boris Vian

Publicado: octubre 5, 2009 en POESÍA

Título: No me gustaría palmarla

Autor: Boris Vian

Editorial: Demipage

Año edición: 1ª Edición 1962

Edición actual: 2009

Boris Vian es uno de esos personajes a los que admiro especialmente. Una persona inquieta que fue novelista, dramaturgo, poeta, músico de jazz, actor, compositor, ingeniero y traductor. Una mente inquieta sin dudas tras la que se adivina una vida apasionante.

Su muerte le sobrevino con ironía mientras asistía al preestreno de la película basada en su novela Escupiré sobre vuestras tumbas.

Ahora, cincuenta años después de ese hecho, Demipage ha editado “No me gustaría palmarla” un libro con una presentación buenísima. Los poemas han sido traducidos al español por escritores y músicos como Javier Krahe, Andy Chango, Oswaldo Muñoz, Begoña Díez Zearsolo, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Lucas, Elena Muñoz Pimpinela, Luis Antonio de Villena, Juan Gracia Armendáriz, Ana Martín Puigpelat, Fernando Savater, Déborah Vukusic, Rafael Gumucio, Francisco Javier Irazoki, Manuel de la Fuente, Catherine François, Sofía Rhei, Jenaro Talens, Amelia Gamoneda, Carlos Pardo, Andrés Navarro, Eduardo Moga, Jorge Alemán, Andrés Rubio, Damián Tabarovsky y Santiago Auserón e ilustrados por François Avril, Serge Bloch, Philippe Brochard, Serge Clerc, Dominique Corbasson, Gérard Dubois, Dupuy-Berberian, Jochen Gerner, Jean-Claude Götting, Jacek Jarnuszkiewicz, Lionel Koechlin, Loustal, Martin Matje, Jean-François Martin, Christophe Merlin, Emmanuel Pierre, Alain Pilon, Frédéric Rébéna, Alain Reno, Rémi Saillard.

Sus poemas ironizan sobre la muerte pero también sobre la vida. De hecho, todo el libro es una ironía sobre algo en concreto. Juega con las palabras, deconstruye su propia poética una y otra vez. Se vuelva en inventar palabros con los que ilustrar lo que siente y hace del arte de la escritura algo original, subversivo, inconformista. Su originalidad radica en su fuerte personalidad que queda plasmada en sus poemas y no deja indiferente al lector que pasa por las páginas de este libro.

ME MORIRÉ DE UN CÁNCER DE ESQUELETO

ME MORIRÉ DE UN CÁNCER DE ESQUELETO, SEGURO
SERÁ UNA TARDE HORRENDA
CLARA, TEMPLADA, PERFUMADA, SENSUAL
MORIRÉ DE UNA EXTRAÑA PODREDUMBRE
DE CIERTAS CÉLULAS MUY POCO ESTUDIADAS
DE UNA PIERNA ARRANCADA POR LA RATA GIGANTE
DE UN AGUJERO NEGRO
MORIRÉ DE UN SINFÍN DE PEQUEÑAS CORTADURAS
O PORQUE EL CIELO SE ME HABRÁ CAÍDO ENCIMA
ROTO COMO UN GRAN VIDRIO
MORIRÉ DE UN GRITO DE ALARMA
QUE ME REVENTARÁ EL TÍMPANO
DE HERIDAS SORDAS MORIRÉ, SI NO
INFLIGIDAS A LAS DOS O LAS TRES DE LA MAÑANA
POR ASESINOS CALVOS E INDECISOS
SIN DARME CUENTA MORIRÉ
DE QUE ME MUERO, MORIRÉ
BAJO LOS RESTOS SECOS DEL DERRUMBAMIENTO
DE UNA TORRE DE MIL METROS DE ALGODÓN
O AHOGADO EN UN CAMBIO DE ACEITE DE MOTOR
PISOTEADO POR MONSTRUOS INDIFERENTES
Y DESPUÉS POR OTROS MONSTRUOS DIFERENTES
Y MORIRÉ DESNUDO, O VESTIDO DE PÚRPURA
O COSIDO EN UN SACO CON HOJAS DE AFEITAR
ACASO MUERA DESPREOCUPADAMENTE
PINTÁNDOME LAS UÑAS DE LOS PIES
Y CON LÁGRIMAS A MANOS LLENAS, OH SÍ,
CON LÁGRIMAS A MANOS LLENAS
ME MORIRÉ CUANDO DESPEGUEN
MIS PÁRPADOS BAJO UN SOL FURIOSO
CUANDO A MI OÍDO MURMUREN LENTAMENTE
LAS PEORES MALDADES
ME MORIRÉ DE VER TORTURAR A LOS NIÑOS
Y A HOMBRES LÍVIDOS QUE MIRAN BOQUIABIERTOS
ROÍDO VIVO MORIRÉ, HASTA EL HUESO
POR GUSANOS EN FILA COMO VERSOS
CON LAS MANOS ATADAS BAJO UNA CATARATA
EN UN TRISTE INCENDIO ACABARÉ ABRASADOME
MORIRÉ UN POCO, QUIZÁ MUCHO
SIN APASIONAMIENTO, PERO CON INTERÉS
Y, FINALMENTE, CUANDO TODO ACABE
ME MORIRÉ

BORIS VIAN

Traducción: Santiago Auserón.
Y para completar la lectura, se puede recomendar escuchar “L’ingénieux romanesque” mientras se lee el libro. Un disco realmente imprescindible.