73 aniversario de la muerte de Lorca

Publicado: agosto 18, 2009 en EVENTOS, POESÍA

Los años pasan, pero no el recuerdo. El recuerdo vive entre los olivos y en la memoria colectiva de un pueblo que no duda en sacar a relucir al poeta año tras año, cada diecisiete de agosto, como aquella noche negra en que junto a otras personas, un maestro de escuela, Dióscoro Galindo González, y dos jóvenes anarquistas, Joaquín Arcollas Cabezas y Francisco Galadí Melgar. Pero de ellos, ya no se dicen sus nombres.

A Lorca se le recordó ayer con versos de Machado, de Cernuda, de Alberti. Todos ellos cantaron a la injusta muerte del poeta. Todos ellos vivieron la triste experiencia del exilio, algunos, como Cernuda, ni siquiera volvieron a pisar España. Versos declamados por la potente voz de José Sacristán, de quien algunos medios han reseñado como anécdota del día la salida de tono que tuvo hacia un niño cuya voz resonaba mientras él leía poemas y a quien calló con un “Cállate coño” que personalmente, me hizo pensar en lo mal recibidos que son los niños en este tipo de eventos aunque cada año, repito la visita con los míos para explicarles desde pequeños hasta donde puede llegar la injusticia humana y la barbarie de una guerra.

Lo de ayer parecía, tristemente, aquello de “Para el pueblo, por el pueblo… pero sin el pueblo“. Una vez más, este tipo de actos que debía servir como constante recordatorio de lo que ocurrió hace setenta y tres años entre Víznar y Alfacar, sólo sirve para salir en la foto. Quizás el año que viene, más de uno llevemos flores en silencio a distinta hora del evento. No esperaremos la estelar aparición de la autoridades, que en esta ocasión habían reservado las cuatro primeras filas del aforo para sí mismos, sus amigos y familiares. Entre tanta mención a Federico, no pude evitar plantearme en qué fila se hubiera sentado este poeta que nunca estuvo entre éstas, sino entre el pueblo.

Sólo reseñar que algunas personas mayores, en ausencia de un lugar donde sentarse, se marcharon a sus casas a pesar de que una parte de los asientos reservados se quedaron finalmente vacíos. Quizás, habría que ir replanteándose para qué y para quienes se hacen este tipo de actos públicos.

Para finalizar el acto, las voces de Osvaldo Jiménez y Carlos Andreoli acompañados de Fabián Carbone al bandoleón y Javier Oyahanarte a la guitarra pusieron la nota musical a poemas de Federico pero también a otros que cantaron a su muerte, como Raúl González Tuñón y tangos de Luís García Montero y Ángeles Mora, que aunque no tenían mucho que ver con el tema, sí se aprovecharon para recordar la visita del poeta a Buenos Aires. Catorce temas en los que se alternaron ambos cantantes que finalizaron la actuación con el Yira, Yira de Enrique Santos que luego hizo famoso Carlos Gardel. Una actuación discreta que sin embargo, fue lo mejor de la noche.

* Más fotografías en La Opinión de Granada.
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