La gente parece flores al fin.- Charles Bukowski

Publicado: julio 23, 2009 en LIBROS, POESÍA
Título: La gente parece flores al fin
Autor: Charles Bukowski
Editorial: VISOR LIBROS
Lugar de edición: MADRID
Año de edición: 2009
Número edición: 1
Formato: RÚSTICA
Páginas: 344
ISBN: 978-84-9895-728-0
Sin leer el prólogo, ya imaginaba que en el mismo habrían tratado de explicar por qué ahora este rescate de los últimos escritos de Bukowski y afirmar que existen documentos que prueban su autoría. Evidentemente, su editor ya esperaba cierta polémica acerca de este tema.
Yo he leído muy poco a Bukowski, apenas unos cuantos títulos de narrativa y casi toda la poesía que hay colgada por la red así que a mí, es un autor que aún me sorprende. De él conocía poemas tan bonitos como “La ducha“, que es el que ha utilizado No sólo de pan vive la mujer para hablar de este libro y que yo sitúo como “standard” para situarme frente a la poesía de este autor. Leer ahora este libro me ha resultado muy interesante por lo mucho que me aporta sobre sus puntos de vista en relación a sus recuerdos, a su infancia, al mundo que le rodeaba y al presente con el cual nunca parecía estar satisfecho.
Del libro y su edición ya se han publicado algunos buenos artículos, como el que apareció en Público, así que sólo puedo añadir mi punto de vista sobre su lectura, que no deja de ser mi análisis personal sobre el mismo. En el artículo sitúa también brevemente la figura del escritor quien no empezó a dedicarse realmente a escribir hasta los 45 años, abandonando de esa forma su trabajo en correos y declarando que su gran logro fue librarse de un trabajo de nueve a cinco. Un día, alguien apostó por él y nos brindó a todos la oportunidad de disfrutar de su prolífica obra.
Se trata de un poemario donde Bukowski vuelve a tocar sus temas habituales, el alcohol, los caballos, las mujeres, el sexo como parte realmente importante en la vida, casi imprescindible y compulsiva en algunas ocasiones para él. Versos como estos, nos dejan percibirlo así: “Buena suerte, viejo amigo/ no resulta fácil,/ estamos pegados a nuestros cojones, y no hay más,/ estamos cautivos de nuestros cojones,/ y yo debería refrenarme un poco/ cuando se trata de mujeres“.
Duro, directo, mordaz, melancólico en algunos poemas y resignado a lo absurdo del tiempo, lo absurdo de la vida, lo absurdo de todo lo que nos rodea. Luchando por ese “próximo minuto” que él sabe que siempre puede ser el último, se defiende de la monotonía como gato panza arriba, entre versos dificiles y poemas descriptivos. La vida misma, pero no cualquier vida, no es la vida de cualquier poeta, sino la de un escritor que arrastró hasta sus últimos versos los secuelas de dolor y angustia de toda una vida y los mezcló con las experiencias vitales que le dejaban sobrevivir al hastío vital.
Cuesta mucho hablar de Bukowski, y mucho más cuanto más se lee, pero voy a releer el poemario hasta desgastar las hojas con el roce de las uñas. Me gusta, no me cabe duda de que me gusta.
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