Archivos para mayo 12, 2009

Recordando: Antonio Vega

Publicado: mayo 12, 2009 en MÚSICA

Según van viniendo mis recuerdos musicales a mi mente voy poniendo por aquí mis “Recordando” evidentemente, para no olvidar los recuerdos que tengo cosidos a esa música y que son parte de las entrelíneas de cada una de las canciones. A pesar de haber estado escuchando a Antonio Vega hace poco disfrutando despacio de la letra pequeña de su “Lucha de gigantes” es hoy cuando me ha tocado recordarle en el día que ha muerto.
Es triste tener que morir para que no te olviden pero estoy segura de que ahora asistiremos a la reedición y recopilación de sus grandes éxitos, proliferarán sus biografías y escucharemos hablar de Antonio Vega como siempre, cuando él ya sólo va a escucharlo desde ese “allá” del que habla Calamaro en alguna de sus canciones.

Otro tema maravilloso que tampoco quiero olvidar es “Se dejaba llevar” . Los demás, serían tantos que podría llenar este post de vídeos… y de recuerdos.

Vídeos: TESOROS, EL SITIO DE MI RECREO, LA CHICA DE AYER (curiosa versión con la Orquesta de RTVE) y el homenaje que le hace Médem en CAÓTICA ANA

Los girasoles ciegos. Alberto Méndez.

Publicado: mayo 12, 2009 en LIBROS
Título: Los girasoles ciegos
Autor: Alberto Méndez
Editorial: Anagrama y Círculo de Lectores
1ª Edición: 2004
La guerra civil la perdieron muchas personas y se perdió muchas veces. Cada vencido tuvo su propia historia de la derrota que conforman el conglomerado de la derrota colectiva porque una guerra no la gana nadie a pesar de que haya vencedores y vencidos. Una guerra siempre derrota.
El libro, que se lee del tirón y mantiene el interés de los lectores, está formado por cuatro relatos que el autor llama “Derrotas” y a través de ellas, nos va contando la vida de quienes tomaron parte en esa guerra y luego la dureza de la posguerra que también era en cierta manera una guerra en silencio. Una guerrilla donde la supervivencia era la batalla más dura, donde mantener los principios a pesar de todo era la gran batalla que libraron los exiliados y quienes no pudieron salir de España y se quedaron viviendo en silencio su derrota.
Los girasoles ciegos, son cuatro relatos, cruentos, realistas, bien narrados. El hilo conductor, la derrota personal de los protagonistas incluso cuando estos estaban en el bando de los vencedores. El hambre, la pena, la desolación, el miedo, el rencor, la angustia… todos ellos sinónimos de guerra, se acomodan en los caracteres de los personajes y nos hace reflexionar una vez más sobre el sentido de vencer o ser vencidos y el precio que se paga por los errores cometidos.
Cuando vi la película me quedé con la curiosidad de saber si en el libro había más, porque se me antojaba incompleta. Pero después de leerlo y ver que la película toma sólo dos relatos para construir toda la trama, no sólo se entiende mejor ésta sino que ahora, sé que lo que falta a cada historia es, en cierta manera, lo que el espectador siente cuando termina.
Tiene gracia, cómo el mal uso y el desconocimiento general de un concepto puede hacer que ante la incultura popular, cada uno adapte el significado a lo que a él le conviene. Los granaínos somos malafollás, es VERDAD. Una verdad como la catedral de grande. Lo somos. Pero claro, los que hablan de la malafollá granaína no saben realmente de qué estamos hablando y luego vienen las confusiones.

El granaíno no es antipático, es una persona que acoge, acostumbrada a la convivencia, a todo el que pasa por esta tierra. No tiene “mala leche”, ese concepto tampoco es sinónimo de “malafollá”. La amabilidad del granaíno es lo primero que comentan los foráneos cuando nos visitan, asombrados de que “yo no he visto malafollá en ningún sitio”. Lo malo de esto es que a base de usar el término sin saber qué significa se ha degenerado.
Como el humor inglés, que con tanta benevolencia entendemos y hacemos por comprender, la malafollá granaína es el especial sentido del humor con que el granaíno resuelve situaciones pensando que hace una gracia. Y la hace… lo que pasa es que sólo las entienden los granaínos. La malafollá es una especie de ironía que yo no calificaría como fina, pero al menos sí “delgada”, con la que el granaíno explica lo que ve y lo que siente pero sin acritud ninguna hacia su interlocutor, mientras toma unas cañas y unas tapas.
La malafollá granaína es tan compleja que a Ladrón de Guevara le dio hasta para un libro (igual lo leo un día de estos a ver si coincide con mi punto de vista) y llega “el listo que tó lo sabe” y quiere resolver el concepto con dos palabras.
Lo desagradable de la situación es que con el mal entendido que hay sobre la cuestión, la malafollá mal interpretada ha pasado a ser adjetivo con el que se conoce a una gente que aún conserva una mezcla de razas, culturas y saberes que a pesar de lo rancio de los caracteres de gran parte de los granaínos, desprende una simpatía que desgraciadamente, fuera de aquí, no se entiende demasiado y sin darle la comprensión que se le da al humor inglés y otras ironías autóctonas, se utiliza como descalificativo cuando cualquier soplagaitas decide herir, humillar y hablar mal del granaíno y no tiene realmente, ningún argumento.