Archivos para abril, 2009

José Bedia es pintor. Y es cubano.

Eso debería decirlo ya todo de Bedia porque al artista no le gustan las definiciones. Nunca se ajustan a lo que él se siente, se le quedan cortas, o largas. Desilusionado con el arte contemporáneo, con su temática y su técnica, huye de la etiqueta de “artista contemporáneo”.

José Bedia es el artista más relevante de la llamada “Generación de los 80” en Cuba. Estudió en la Habana y se hizo un cubano internacional con cuadros en las colecciones del Allan Frumkin Gallery (Nueva York) Arkansas Art Center, Little Rock (Arkansas), Galería Nina Menocal (México) Loeb Art Center, Vassar College, Poughkeepsie (Nueva York), Ludwin Forum für Internationale Kunst, (Alemania), Porin Taidemuseo (Finlandia) Centro Wifredo Lam (La Habana) y en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. En España ha expuesto en ARCO y desde el año 2000 hasta ahora no había vuelto a nuestro país con una exposición individual hasta ahora que lo hace en Sala Sandunga con 21 de sus obras.

Su expresión artística es personalísima. Funde, une y contrapone culturas indígenas a través de dibujos primitivos, étnicos, sincréticos, llenos de una religiosidad o misticismo primigenios que nos acercan a los orígenes. Tal vez, como Picasso, Bedia piense que “Desde Altamira, todo es decadencia“. Pero el suyo, es un arte evolutivo que enfrenta culturas ancestrales y cultura actual en un mismo lienzo.

Su “Analogía Mística” es exactamente eso, una búsqueda, una comparación, una analogía del misticismo que utiliza como hilo conductor de esta muestra. Espiritualidad, rito y magia como arquetipos. Los pueblos autóctonos y sus representaciones pictóricas. La tradición popular y las técnicas en abandono reinterpretadas para dar forma a este conjunto de cuadros que no deja indiferentes.

Lugar: Sala Sandunga
C/ Arteaga, 3
Horario: 18 a 21 h.

Crítica artística de la Sala

Publicado en: Subcultura (10-04-09)

Con la cara lavá y recién peiná. La auténtica y original, más ella misma fuera de los vistosos y también originales clips que la han hecho famosa por sus tocados y sus puestas en escena.
Aquí ha sido sólo ella. Carmen Paris. Y un piano.
Con canciones de sus tres discos (P’a mi genio, Jotera lo serás tu y el reciente, In-Cubando) a través de todas las mezclas que Carmen ha ido almacenando en la alquímica composición de la que obtiene sus ritmos y sus letras.
Ni el tango, ni la jota, ni el chotís, ni la rumba, los ritmo afrocubanos, brasileños, andalusíes y por supuesto, las letras y músicas de su Aragón más querido, nada se le resiste a una cantautora del siglo XXI que canta poesía porque sus letras no sólo se pueden cantar, sino que permanecen, se leen, se entienden.
Carmen, es todo un espectáculo en sí misma. Escucharla explicar de donde han ido saliendo sus canciones es una de las partes más importantes de cualquier encuentro con ella. Sus fuentes de inspiración son de lo más variopinto, desde la filosofía taoista que le dió para hacer “Agua que ha de correr“, hasta la física cuantica que estaba leyendo cuando se le ocurrió componer “Distancia espeluznante“. O las anécdotas y coincidencias que nos ocurren a todos de vez en cuando y forman parte de unas “Cositas in-solitas“.
Carmen, es mucha Carmen pero sobre todo, verla en la intimidad que ha dado el escenario del Teatro José Tamayo, envuelta en sencillez dentro del ciclo “Abril para vivir” ha sido, un lujo que aunque irrepetible, espero tener la ocasión de repetir alguna vez más.
Con la intensidad del espectáculo de Carmen, hubiera sido fácil (pero no justo) olvidar que el concierto lo ha abierto Fito Mansilla cantando algunas de sus mejores canciones. Este cantautor toledano, que tiene a la venta su disco “Los días dorados“, ha sido un telonero que no ha desmerecido para nada lo que venía a continuación. En su web de MySpace pueden verse vídeos suyos y se puede pedir el disco, merece la pena echarle un vistazo, sobre todo si sois enemigos declarados de la música comercial como ha cantado Carmen “Si no hay sensibilidad, para captar el sustrato del lenguaje musical, pues dedícate a escuchar lo que siempre te ha gustado para que no sufran más” ahí queda eso…

(Vídeo de su último disco con Santiago Auserón)

Tàbola Rassa: El avaro

Publicado: abril 26, 2009 en TÍTERES, TEATRO
De las muchas formas en que se podría interpretar o reinterpretar una obra como El Avaro (Moliere) la que hizo ayer Tábola Rassa en la Casa de Lorca en Valderrubio es de una originalidad poco habitual. Sencillamente, impresionante.

El teatro de títeres está teniendo cada vez más seguidores, prueba de ello es el lleno completo de la sala donde se tuvieron que colocar sillas adicionales para acomodar a la totalidad del público asistente y sin dudas, el V Festival “El rinconcillo de Cristobica” ha sido un éxito.

La obra en sí, bastante ajustada dentro de la libre interpretación que hace Tàbola Rassa, al original de Moliere, al menos en su esencia, tiene la particularidad de haber adaptado los diálogos a la vida de unos grifos. Porque, las marionetas en cuestión, hechas a partir de grifos, no pretenden ser ni simular nada que no son, sino seguir siendo grifos.

Así, el avaro Harpagón, obsesionado por guardar todo el agua posible bajo la arqueta de la cocina, dedica todos sus esfuerzos a vigilar que nadie la gaste y acumular todo el agua posible. Los “actores” principales, grifos, tubos de pvc, botellas, recipientes varios para contener agua, toman de el objeto que les da forma, parte de sus caracteres.

A pesar de ser una obra desternillante la mayoría del tiempo, con chistes “acuáticos” y juegos de palabras relacionados con este líquido elemento, realmente, la obra es una alegoría constante a la falta de agua potable en la actualidad, al problema de los trasvases, la contaminación, etc. que han hecho del agua un bien casi más preciado que el dinero.

Hace mucho tiempo que no escuchaba un aplauso tan fuerte y cálido, tan agradecido, como el que ayer se escuchó en Valderrubio tras la actuación. Enhorabuena a la compañía por la genialidad demostrada y por hacer que un festival como este, gracias a la calidad de sus actuaciones, siga siendo un referente en Granada.

No son exactamente de mi “época” pero son el clásico que se escucha una generación tras otra y por supuesto, en la mía no podían faltar. De Led Zeppelin sólo recuerdo bien el “Stairway to Heaven” que ha marcado muchos momentos de mi vida y los recuerdos asociados a ella.

Hay una versión de Dolly Parton que he descubierto recientemente y que me ha gustado tanto o más que la de Zeppelin, que por cierto, no era original suya tampoco. Como no quiero olvidar ninguna de ellas las dejo aquí, junto a las otra que voy “recordando”.

A Zaafra le conocí en un instituto de Bachillerato (cuando aún existían) Yo trabajaba allí y charlando sobre lo humano y lo divino me enteré de que era pintor: “pero no de brocha gorda“, fue la frase que utilizó para hablar, modestamente, de sí mismo. Me invitó a una exposición donde me enamoré por completo de su arte. Sus caballos iban al galope, no lo simulaban, corrían.

Desde entonces siempre lo digo, Zaafra no pinta con las manos, su pintura le sale de ese espacio indefinido que hay entre el corazón y el estómago. Ahí, donde se coge el pellizco cuando algo te emociona.

Paso de hacer una biografía de David González, la red tiene unas cuantas colgadas. Sólo decir que Zaafra ha sido y es, un pintor autodidacta. Alguien que no podría encasillarse en ningún movimiento artístico, sólo es él mismo pintando su universo, su sensibilidad, su voluntario desencuentro con la plástica “oficial”, de escuela, para encontrar su propio estilo.

Hoy ha estado firmando ejemplares de “Leyendas de Nueva York” y cerca de él me he reencontrado con asiduos a sus eventos, como su amigo y compañero Enrique Seijas, con quien ha publicado libros tan bonitos como “Rincones de Granada” y que está a punto de publicar una novela que promete ser interesante. También estaba por allí Juan Chirveches, autor de “Sangre de Noviembre” y al preguntarle para cuando su próximo libro, asegura tener las musas dormidas.

Y mientras… en la calle, se leía también poesía:

Novela de la esperiencia. Así, tajante, ha definido Rafael Escuredo, la novela que ha presentado hoy en el Centro Cultural Caja Granada, “Te estaré esperando“. Cuenta, que pone fin a una trilogía, donde el autor ha ido rebuscando en su memoria y en la memoria colectiva porque la primera escena de este libro, confiesa habersela oído contar en televisión a otra persona y a partir de ahí, con un dramático comienzo y un agridulce desenlace, ha construído una memoria ficticia y no por ello irreal, sino basada en hechos reales (algunos al menos) donde su personaje, un profesor autoexiliado, escapista de su propia vida, vuelve a su país a reencontrarse consigo mismo y con sus fantasmas.

A Rafael siempre se le presenta como “fue presidente de la Comunidad Autónoma de Andalucía entre…” pero yo le veo más como un hombre de ideas. Un socialista de los de antes, de los que tuvo que alzar la voz para hacerse oir. Un hombre culto y con un discurso coherente y que además ha sabido ser muchas cosas en la vida, además de presidente.

La presentación del acto ha estado a cargo de Antonio Claret, que le ha dedicado palabras de cariño y admiración sincero. Cuando un amigo te presenta pasan estas cosas, que uno llega a ponerse hasta colorado, pero creo que Claret, a pesar de hacerse pesado en elogios ha tratado de dar una acertada imagen del autor.

Una lástima sin embargo la poco acertada presentación de Juan Cano Bueso, que ha destripado literalmente la novela contrando inicio, trama y desenlace aunque esta circunstáncia ha sido elegantemente puesta de relieve por el propio Escuredo que ha afirmado que “Después de desguazarme la novela, a ver quien la compra aún” con un sentido del humor envidiable.

Finalmente, ha sido el propio autor el que ha hablado de su novela o más bien, de sus motivaciones, sus experiencias y el porqué necesitaba volver a episodios del pasado. Se confiesa deudor de Cernuda, Machado y María Zambrano entre otros. De Cernuda, dice estar de acuerdo con su frase de “Qué bonita Sevilla sin sus gentes” ya que aunque sevillano, está convencido de que a Sevilla le sobra autocomplacencia consigo misma para ser una ciudad realmente hermosa.

El libro, aunque no lo he leído, creo que puede merecer la pena porque si al escribir, Escuredo tiene las cosas tan claras como cuando habla, puede ser una buena novela.
Más sobre la presentación en: IDEAL
A caballo entre el teatro contemporáneo y los títeres clásicos, Teatre de cuisine son “Títeres de autor”, en pequeños platos, escenas, referencias metafóricas a un clásico de la literatura, El Rey Leal que se va colando en los monólogos, en la representación donde a pesar de interpretarse sólo en francés, la propia expresividad del actor o “contador” como se ha denominado a sí mismo durante el mismo, era suficiente para entender la obra.

Es un teatro de títeres sin marionetas (al uso), con objetos cotidianos que tenemos en casa, creando y recreando historias a través de todas las épocas y con guiños inteligentes al cine y la literatura.

Los protagonistas pueden ser, desde una bolsa de caramelos que habla entre sí hasta unos peces de plástico que se enamoran en una pecera o una muñeca devorada por un tiburón de juguete. Todo vale para crear la ilusión, meterte en la trama y hacer que no parpadees en más de una hora.

Lo más positivo, ayer y hoy se han agotado las entradas para la representación y para el resto de espectáculos apenas quedan entradas.