Otro Dalí…

Publicado: abril 24, 2008 en ESCULTURA, EXPOSICIONES, PINTURA

Pensamos en Dalí y llegan a la mente las imágenes de sus relojes líquidos tendidos sobre mesas, los retratos de Gala, su gran amor y su musa a quien pintó de todas las maneras imaginables, pensamos en su Gran Masturbador y en el maravilloso Cristo de Dalí… pero la mayoría de nosotros no conocemos esa faceta del artista escultor que se está exhibiendo actualmente en un recorrido por todo el mundo y que ya ha estado en Chile y ahora puede verse en el Country Hall en Londres.

Dalí también nos muestra el mundo de Alicia que ha regresado del País de las Maravillas y se muestra con una extraordinaria levedad corporal. Las figuras más finas, de formas suaves y bien definidas que se encuentran cara a cara con las más agresivas aristas que definen cuerpos a base de formas cúbicas como en su Homenaje a Tepsicore y un mundo de simbología donde las muletas, los cajones, las flores, los huevos… todo significa algo en su universo interior y aunque él mismo decía que era imposible entenderle porque él mismo no se entendía, podemos suponer que es más una expresión de alguien con una personalidad realmente original

Quienes le conocieron de cerca le definieron como un hombre sencillo, afable, amigo de sus amigos que sólo adoptaba la “pose” de genio cuando le convenía o deseaba hacerse notar, casi como si de una campaña de marketing sobre sí mismo se tratase.

Admirado y odiado a partes iguales por sus contemporáneos… expulsado del movimiento surrealista del que en la actualidad es uno de los máximos exponentes, Dalí demuestra en su faceta escultórica un dominio absoluto de las formas clásicas y una innovación sin límites en las abstractas y sobre todo en las más surrealistas que es capaz de mezclar en una misma obra sin complejo alguno.

Se atrevió con las ilustraciones de libros como El Quijote, La Vida es sueño, Romeo y Julieta, el Decameron… así como con obras tan controvertidas como las de el Marqués de Sade y homenajes insólitos como el que dedicó a Casanova.
Sillas, mesas, lámparas y sofás como los famosos labios de Mae West, pero también cucharillas, cucharo-relojes, relojes que se convierten en concepto de lo efímero del tiempo y lo eterno de la belleza y tazas que han perdido su forma y con ella su funcionalidad porque no son objetos… es arte.
Es el Dalí más íntimo, más profundo, más artista aunque menos conocido y sobre todo es el hombre que experimentó con las formas y los materiales hasta deformarlos y des materializarlos por completos, todo un ejercicio intelectual que si bien no es sencillo de entender es fácil de admirar porque sus obras no se ven, se sienten cuando estás ante ellas.

http://www.emol.com/especiales/dali/index.htm

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