Viajar y escribir… Viajar y vivir

Publicado: abril 4, 2008 en CULTURA, EVENTOS

A un escritor de viajes no le pasan más cosas que a los demás viajeros, es que las escribe de una forma interesante”. Para mí ha sido la frase “clave” entre las que se han escuchado esta noche en el Carmen de los Mártires durante uno de los eventos de mayor interés en el Hay Festival Alhambra y es Chris Stewart, autor entre otras obras de “Entre limones” y “El loro en el limonero” que han sido grandes éxitos editoriales quien ha definido así al escritor de viajes o la literatura de viajes, objeto de la charla hoy.

Junto a él, Tahir Shah, autor y director de documentales y con títulos en su haber como “In Arabian Nights” donde relata cómo los cuentos se emplean en Marruecos para transmitir ideas, valores e información (vamos, algo así como las Fábulas de Esopo de toda la vida) para quien lo importante es tender puentes entre culturas, dar a conocer en oriente en occidente y viceversa y Michael Jacob, autor a su vez de literatura de viajes, hispanista y crítico que entre otros libros ha escrito “Alhambra, in the glow of the phantom Palace” y “Gost Train through the Andes” acompañados todos ellos del académico Juan Antonio Díaz, quien para mi gusto no sólo no ha aportado nada a la entretenida charla, sino que incluso se ha hecho largo y pesado en su introducción “de libro” que bien podía habérsela ahorrado dejando más tiempo para hablar a los autores en cuestión.

Entre todos ellos han dado una visión un poco general de cómo surge la literatura de viajes como género y qué motivaciones ha tenido cada uno de ellos por adentrarse en la misma, de cómo surgen las páginas durante el propio viaje y la amplitud de miras que debe tener un escritor para captar lo que sucede a su alrededor y ser capaz de plasmarlo en un libro y otras cuestiones relativas a la creación de este tipo de obras que “amenazan” con ponerse de moda desbancando al excesivamente saturado mercado editorial de literatura de Historia, por suerte para los lectores, porque todo hay que decirlo, al principio tenían su gracia, pero el exceso ha terminado por agotar un género que hubiera ganado en calidad de haber sido menor el número de obras producidas entre las cuales en la actualidad es difícil encontrar entre tantos títulos los que realmente merecen la pena.

Pero para no desviarme demasiado del tema decir que para mi (poco objetivo) gusto, ha sido Chris Stewart quien ha sido capaz de dar mayor interés a este encuentro literario desde un punto de vista de alguien que ha vivido lo que cuenta en sus libros y ha demostrado ser una persona de grandes convicciones, capaz de superar una durísima etapa de adaptación al lugar que describe en la Alpujarra y haber sacado lo mejor de la experiencia para ponerlo por escrito en un libro que ya es un bestseller y aclaro que digo lo de poco objetivo porque acabo de leer y disfrutar “Entre limones” rememorando con muchísima viveza mi propia etapa inicial en un cortijo perdido en la Alpujarra donde mi propia historia daría para contar un libro y sé bien lo dura que es allí la tierra, el clima y las relaciones sociales, siempre condicionadas por la lejanía emocional entre autóctonos y foráneos y capaz de darte los más intensos momentos si sabes mirar a tu alrededor.

Para Chris el mérito no es escribir, sino ser capaz de haber captado, de haberse impregnado de lo que luego puede contar en sus libros y asegura ser capaz de pasar quince días en Marruecos sin escribir una página porque “no ocurrió nada” y de producir libros como los suyos.

Coinciden los tres autores en resaltar que en la literatura de viajes por supuesto es importante hablar de monumentos, gastronomía, historia, etc. pero lo más importante es reseñar lo que es diferente de sus gentes y las características que les hacen distintos.

La verdad es que el tema, tratado más a fondo, con más tiempo y sobre todo con las buenas aportaciones que han hecho los asistentes en el turno de preguntas con algunas muy interesantes, hubiese dado mucho más de si, aunque tal como está planteado el Festival, donde todo parece hacerse cronómetro en mano y con la pésima traducción que se ha escuchado en este evento (todo hay que decirlo) no se ha llegado a disfrutar del mismo tanto como preveían las expectativas pero después de la sorpresa de que en ésta intelectualmente árida tierra se celebre un festival como éste ya podemos echar mano de alguna de las más rancias frases del “Diccionario Granaino” y soltar aquello de “la’vin compáe” que en castellano viene a ser algo así como “impresionante”…

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