Archivos para marzo 9, 2008

Admirar y entender a Amadeo Modigliani es en cierta manera una forma de tomar conciencia de que la belleza es subjetiva y puede ajustarse no a uno, sino a muchos y distintos parámetros según el observador. Las bellezas de Modigliani son distintas a todas las que han sido pintadas, su concepción de las formas femeninas, de los rostros angulosos y extrañamente atractivos… todo en Modigliani es diferente a sus contemporáneos a pesar de haber bebido en fuentes comunes y haber tenido influencias de los grandes pintores de su tiempo. Y así precisamente se llama la exposición que puede verse hasta el 18 de mayo en el Thyssen: “Modigliani y su tiempo”.

Su pintura ha estado siempre cuestionada. Aún hoy lo está y sólo alcanzó la fama después de muerto a la temprana edad de treinta y cinco años. Su vida, casi de novela, marcada por la pobreza, las drogas, el alcohol y las mujeres determinó una trayectoria singular que sin duda tenía que dejar huella en su obra. Se movió entre influencias cubistas y expresionistas pero no se ajustó completamente a ningún movimiento. Fue sencillamente, Modigliani.
No sólo se dedicó a la pintura, sino también a la escultura donde es muy visible la influencia de las máscaras africanas y de artistas como Picasso y Brancusi. En lo relativo a su pintura fue también el malagueño, junto a Cézanne, Soutine, M. Kisling y T. Foujita quienes más marcaron sus tendencias aunque no siguió a ninguno de ellos y creó su propio estilo. En 1917 celebró su primera exposición que fue cerrada horas después por “indecente”.
La exposición que ofrece el Thyssen está dividida en Retratros, Desnudos y Paisajes y en ella se pueden ver tanto algunas de sus esculturas como parte de sus pinturas más representativas y entre ellas los famosos desnudos que tantos problemas le causaron y que son hoy en día una muestra de su concepto de belleza tan parisina y junto a él, las pinturas de algunos de sus contemporáneos terminan de ilustrar la intensidad y variedad de los artistas que se han etiquetado posteriormente dentro de los “ismos” y entre los cuales, Modigliani, puede considerarse de una originalidad asombrosa.
Tal vez hagan falta muchas exposiciones como ésta para entender por completo a este autor y por ahora, ver esta parte de su obra y asistir a las actividades que organiza el museo durante el tiempo que dura la muestra puede ser una gran oportunidad de empezar a conocerle y apreciarle como autor en su justa medida. Una exposición para no perdérsela…
Cabezas sin cuerpo… cuerpos sin cabeza, labios, torsos… descomunales trozos de civilizaciones no perdidas porque Mitoraj no pertenece a un pasado pendiente de recuperación arqueológica sino a un presente de absoluta actualidad que sin embargo nos hace sentir que estamos viendo los restos de un “Mito Perdido”, tal como expresa el título de la exposición que estos días y hasta el 13 de abril puede verse en el Paseo del Prado, en Madrid.

El artista, de origen polaco, basa su obra en la recuperación de un arte clásico grecorromano que reinterpreta desde un punto de vista contemporáneo sorprendiendo a los viandantes de las ciudades donde se exhibe su obra con sus esculturas creadas para llenar las calles de supuestos restos que se mezclan con la arquitectura actual.
Enigmáticas e impactantes, las grandes esculturas inspiradas en la mitología y los grandes temas de la Historia nos seducen con sus formas y el contenido del mensaje que nos hace llegar a través de ellas, tan intemporal como la propia representación de todo lo que nos sugiere la belleza clásica.
No se trata de un arte pensado para ocupar el interior de un museo sino para vivir las calles, asentarse en las ciudades y dejarse tocar y fotografiar por los curiosos que se introducen incluso en el interior de las monumentales cabezas que reposan directamente en el suelo, asomándose incrédulos a través de sus ojos desde el interior del vacío que presentan estos maravillosos bronces.

Artista reconocido internacionalmente, Igor Mitoraj ha expuesto su obra en Varsobia, Roma, París y Venecia y ahora llevan unos años recorriendo la geografía peninsular gracias a la Obra Social “La Caixa” que las ha presentado ya en ciudades como Granada, Palma de Mallorca, Barcelona y actualmente Madrid.
Para quienes no puedan ir a verla, la siguiente página contiene las fotos tomadas durante la exhibición de la exposición en Granada:

Le tacharon de imitador, falsificador, de productor de obras en serie y su arte fue denostado y poco apreciado por haber producido obras “a la manera” de Rafael, Tiziano o Rubens e incluso haberlas firmado con el nombre de esos pintores para sembrar la duda de su autoría y demostrar su gran valía y versatilidad como artista, eso sí, escondiendo bajo la pintura su propia firma para demostrar posteriormente su autoría.

Destacó en la pintura al fresco durante el Barroco y produjo masivamente y con gran rapidez obras como las que pueden verse en El Escorial o éstas del Casón del Buen Retiro donde además se exhiben hasta el 4 de mayo algunos de los mejores lienzos del autor.

Se le “acusaba” de ser capaz de hacer un retrato de memoria y a modo de insulto se le llamó “Lucas el rápido”, lo cual demostraba sobre todo su gran talento. Hoy en día, su obra ha alcanzado el valor que realmente tiene y a través de la restauración o más bien casi reinterpretación dado el penoso estado en que se encontraba el fresco de la sala principal, puede verse en todo su esplendor y disfrutar el magnífico colorido y la factura suelta y segura con que ejecutaba sus obras.

La exposición está dividida en siete salas donde pueden verse además del gran fresco, titulado ‘Apoteosis de la Monarquía Española’ que pintó sobre 1697, setenta y cinco obras más entre acuarelas, óleos, estampas y dibujos y planos arquitectónicos. La última sala está dedicada a la historia de la restauración del edificio y en ella pueden verse fotografía del estado original de la cúpula.

El Casón, la Iglesia de los Jerónimos y el Museo del Ejército son lo poco que queda del que fue el Palacio del Buen Retiro, edificado por Felipe IV sobre 1.630. El Casón estaba formado por un salón central y dos vestíbulos por donde se accedía al palacio y los jardines y el aspecto actual se debe a una remodelación parcial que se llevó a cabo en 1.880.

Entre sus salas se puede disfrutar de sus pinturas realizadas en Italia, sus obras de pequeño formato, pintura española y por supuesto, los famosísimos frescos a los que he hecho referencia.