Cármina Burana…

Publicado: diciembre 15, 2007 en CONCIERTOS, MÚSICA
Ha sido uno de mis sueños cumplidos, “MI” obra emblemática, tantas veces escuchada aunque ninguna en directo y ahora, gracias a la gran labor de difusión de la cultura y la música que está llevando a cabo el Centro Cultural Medina Elvira en Atarfe (Granada) ha sido posible presenciarla.

Debe ser que ando sensible o sencillamente que a mí, la música, bien interpretada me conmovida incluso en aquellas piezas “festivas” donde se supone que el espectador no debería llorar, pero en cuanto comenzó a toca la Orquesta Sinfónica de Sofía ya estaba realmente emocionada.

Abrieron el repertorio con la Obertura de Mozart de “Las bodas de Fígaro” y seguidamente, interpretaron el Aria de Musetta de La Boheme de G. Puccini (con la soprano Ana Gemedjieva), el Aria de Caravadossy de la ópera Tosca del mismo autor (con el tenor Martin Illiev), el Aria del duque de Mantua de la obra Rigoletto compuesta por G. Verdi (con el tenor Stoyan Daskalov), la emocionante Obertura de Carmen compuesta por Bizet, el Aria de Norina de Don Pascuale escrita por Donizetti (nuevamente con la soprano Ana Gemedjieva) y el Brindis de La Travista de Verdi interpretada por la soprano y los dos tenores mencionados. Todos estos fragmentos magistralmente interpretados.

Tras este inicio y una vez incorporada la Coral Kòdaly de Murcia, dio comienzo la interpretación de Cármina Burana con altibajos interpretativos de la Coral que estuvo magnífica en algunos fragmentos y algo menos en otros que sin embargo, no desmerecen el resultado final que pudimos escuchar e intachable la interpretación musical por parte de la Sinfónica de Sofía.

La obra en cuestión, estrella de la noche y por la que estoy segura de que casi se llenó el aforo del Centro Cultural Medina Elvira, es una colección de cantos goliardos de los siglos XII y XIII que se han conservado en un único códice encontrado en 1803 en la abadía de Bura Sancti Benedicti (Benediktbeuern), en Baviera y que actualmente se encuentran en la Biblioteca Estatal Bávara en Munich.

El códice recoge un total de 300 rimas, escritos en su mayoría en latín, algunas partes en un dialecto del germano antiguo medio, y del francés antiguo. Curiosamente los poemas fueron escritos por estudiantes y clérigos hacia el año 1230 aproximadamente, y en ellos se hace gala del gozo por vivir y del interés por los placeres terrenales, por el amor carnal y por el goce de la naturaleza, y con su crítica satírica a los estamentos sociales y eclesiásticos, nos dan una visión contrapuesta a la que se desarrolló en el siglo XIX acerca de la Edad Media como una “época oscura”.

En Cármina burana se satirizaba y se criticaba toda la sociedad en general, especialmente a las personas que ostentaban el poder en la corona y sobre todo en el clero. Las composiciones más características son las Kontrafakturen que imitan con su ritmo las letanías del Antiguo Evangelio para satirizar la decadencia de la curia romana, o para construir elogios al amor, al juego o, sobre todo, al vino…

Lo que hizo Carl Orff fue tomar los textos de Cármina burana para componer una cantata escénica con el mismo nombre en 1937, cuyo fragmento más conocido es el O Fortuna, que constituye la primera parte del preludio y que se repite al final de la obra. Orff subtituló la composición: Cantiones profánae cantóribus et choris cantándae comitántibus instrumentis atqüe imáginibus mágicis (en latín: ‘canciones laicas para cantantes y coreutas para ser cantadas junto a instrumentos e imágenes mágicas’).

La versión de Orff forma parte de una trilogía junto a Catulli Cármina y Trionfo di Afrodita. En la cantata, además de la orquesta y coros, intervienen solistas (soprano, tenor, bajo), destacando su abundante y espléndida percusión.

De la colección completa de los Cármina burana, Orff escogió 25 canciones y las ordenó de modo que pudieran ser representadas en un escenario. En cuanto a la música, se amoldó a la sencillez de los textos. Aproximadamente la mitad de las piezas son canciones cuya melodía se repite en cada estrofa casi sin variantes, limitándose algunas veces a realizar simples escalas mayores o menores.

El ritmo es el encargado de dar variedad al conjunto, impidiendo así cualquier monotonía. Esta riqueza rítmica es, tal vez, la característica más importante de los Carmina burana de Orff.

La obra de Orff consta de una introducción, tres partes y un final.

Introducción: Fortuna imperatrix mundi.
Primera parte: Primo vere – Uf dem Anger.
Segunda parte: In taberna.
Tercera parte: Cour d’amours – Blanziflor et Helena.
Final: Fortuna imperatrix mundi.

Aunque no tiene mucho que ver con lo que vimos anoche y es el fragmento O Fortuna interpretada por la Ópera Nacional de Bordeaux, no me resisto a poner este vídeo que da muestra de la intensidad de esa pieza, la más conocida de toda la obra.

www.Tu.tv

Y una versión interpretada, un poco curiosa como se puede apreciar:

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